domingo, 8 de marzo de 2015

LA CONDESA DE HARO FRANCISCO DE GOYA

LA CONDESA DE HARO 1808
La condesa de Haro
óleo sobre lienzo 19 x 16 cm
Colección particular




Maria Ana de Silva y Wadstein era hija de Ana Wasdtein y José Joaquín IX marqués de Santa Cruz . Se casó en 1802 con quince años con Bernardino Fernández de Velasco, conde de Hairo , y falleció en 1805.


Lafuente Ferrari adelanta la fecha de este retrato de 1805, año propuesto por Beruete y Ezquerra de Bayo , a 1803, porque la faz "aniñada " de la retratada apunta a una ejecución anterior , realizada probablemente con motivo de su boda.

Sobre una traje camisa María Ana luce un vestido con tirantes de una tela ligera , tal vez muselina, en color turquesa y un chal rosado . Su peinado está adornado con una diadema decorada con una rosa, siguiendo una moda que se mantuvo hasta 1816. La flor es como de una tela aterciopelada en cuya superficie blanda queda absorbida por la luz que, en cambio, cae sobre la condesa desde la parte de arriba y destella sobre la peineta dorada . A pesar de la técnica minuciosa que se advierte en las facciones y los cabellos de la joven- descritos con un gusto exqusito como si de una miniatura se tratase- apreciamos también pinceladas de gran dinamismo: así , por ejemplo , Goya sugiere la forma y textura de la oreja a través de rápidos brochazos fuertes y seguros ; y con pinceladas más anchas y enérgicas sugiere el volumen y la redondez del hombro. Para afinar el relieve de las facciones , Goya realza con toques muy precisos la curva y la punta de la nariz . Con el propósito de aumentar la viveza de la retratada , el artista pinta el negro de sus pupilas de diferente tamaño y configuración , al igual que los toques blancos que sugieren el brillo de los ojos que avivan , junto con el lagrimal -insinuado con un punto de laca roja- la mirada de la modelo.

Alrededor del pecho se advierte una técnica muy diferente , descrita por Gudiol como anárquica en la zona del traje. No obstante, las pinceladas modelan con precisión las características de las lineas que representan las arrugas o pliegues de la tela del chal , de textura más tersa , y en pliegues pequeños en la zona del propio vestido , de calidad más fina. El chal queda orlado , al igual que el escote , con un hilo de oro que el artista realza adecuadamente , por su mayor volumen, con una pincelada de mayor empaste . .

El grado de abstracción de la técnica , sin embargo, es comparable al que encontramos en obras posteriores a las fechas discutidas para este retrato.A pesar de estar de perfil, se divisa el hombro derecho de la condesa , confiriendo al retrato una indicación espacial y al busto un aspecto más natural . El pintor deja constancia de la existencia del hombro a través de unas pinceladas con las que describe el contorno redondeado del mismo , del estirado tirante oscuro , así como también del reborde levantado del encaje.

La silla parece una invención artística , ya que sirve menos de asiento que de sostén visual para el delicado busto visto de frente , actúa como si de un plano vibrante se tratara que anima a la condesa, ya que los brillos del dorado, el tapizado de suaves tonos malvas y los reflejos que originan los botones, pintados todos de forma diferente , forman un acertado juego con los brillantes reflejos de los ojos , animando de esta manera la mirada un tanto distante y ensimismada de la joven

Mercedes Tamara ( autora )
8-03-2015


Bibliografia : Goya Edit Biblioteca El Mundo
                     Catálogo Online de Goya 




miércoles, 4 de marzo de 2015

LA MORFINA SANTIAGO RUSIÑOL

LA MORFINA 1894

La morfina
óleo sobre lienzo 115 x 87 cm
Museu Can Ferrat, Sitges



La morfina es una de las obras más importantes de Santiago Rusiñol (1861-1931), pintor, escritor, coleccionista, periodista y dramaturgo catalán del Modernismo. Esta pintura representa un tema bien conocido por el autor, que a causa de una enfermedad acabó desarrollando una adicción a esta sustancia. La morfina era una droga muy extendida a finales del siglo XIX, especialmente entre la alta sociedad.

Sin embargo socialmente estaba muy mal vista. Por este motivo el artista dota al cuadro de un tono simbolista y representa a la mujer como una enferma que necesita la morfina para calmar sus dolores.La descripción del acto de administrarse el medicamento es muy realista y está cargada de tensión emocional en la mano de la joven, aunque su rostro nos indica que la droga está empezando a hacer efecto.




En La morfina el ,  el pintor ha querido presentarnos a la modelo como si estuviera enferma, desaliñada y con aspecto de abandonada, el pelo sin recoger sobre los hombros, uno de los cuales ha perdido la sujeción del tirante cuando la mano se ha tensado y agarra la sábana con un toque de dramatismo que nos conduce a pensar, cuando le vemos la placidez de la cara, que la mujer acaba de entrar en los procelosos mundos de Morfeo, pues por el dios griego de los sueños se llama así este alcaloide opiáceo, que fue y sigue siendo uno de los grandes síntomas de la decadencia. Y a ese propósito no queremos olvidarnos de otra de las grandes obras de la pintura española, “La joven decadente” firmada en esta ocasión por el colega y amigo íntimo de Rusiñol, Don Ramón Casas, otro burguesito que pintaba como dios y tan golfo o más que Don Santiago, con quien compartió muchas correrías de las que pronto os contaré anécdotas y detalles. Y lo hacemos porque si alguien se ha abandonado aquí ha sido esa mujer que yace sobre el diván tan verde que le sube el rosado de sus mejillas, con sus músculos tan lacios que su brazo cuelga hasta casi el suelo y con su mirada tan perdida que bien parece que ya se hubiera puesto de morfina de no sujetar un pequeño libreto, cuya pasta es amarilla, como las mantas de los primeros cuadros, lo que dicen nos indica la enfermedad que arropan, pero yo jamás he entendido este simbolismo que se les otorga a los colores.

El dominio de la luz y la facilidad y soltura de su pincelada dirige la mirada del espectador con gran habilidad hacia aquellos puntos del cuadro que le interesa enfatizar, como la mano, y aquellos que tiene intención de sugerir o incluso esconder, como el espacio en el que se encuentra.


Mercedes Tamara ( autora
4-03-2015

Bibliografia ; Wikipedia

jueves, 26 de febrero de 2015

VIEJA DESPIOJANDO A UN NIÑO BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

VIEJA DESPIOJANDO A UN NIÑO 1670
Vieja despiojando a un niño
óleo sobre lienzo 147, 5 x 115 cm
Munich Alte Pinakothek


Murillo pinta en este cuadro un tema muy frecuente en la pintura barroca holandesa y poco habitual en la española en la que barroco elegía óleos de temática religiosa preferentemente . Parece ser que Murillo al haber visitado países del norte de Europa o quizás a través de cuadros presentados por los mercaderes extranjeros afincados en Sevilla , o bien a través de descripciones verbales .

Este lienzo demuestra esta influencia de modelos foráneos al situar la escena en un interior muy representativo , poblado de múltiples bodegones , lo que le diferencia de sus demás cuadros de género. Muestra también Murillo un lenguaje y una escena insólitas en la mayoría de obra de este tipo.Por otro lado , la técnica del artista no tiene pretensión alguna de originalidad . Es sencilla, precisa , sin segundas intenciones , ni particularismos.

En Vieja despiojando a un niño Murillo  presenta la paciente y desagradable tarea de quitar los piojos del niño. Puede ser que se tratara de su abuela . El niño rebosa vitalidad y parece que no puede estar quieto mientras le limpian la cabeza . Juega distraído con un pequeño perrito , con la boca llena pero sin masticar el pan que lleva sujeto en la mano derecha . Todos los personajes están absortos en su actividad y son captados por el verismo y naturalidad que caracteriza las pinturas de Murillo.

Los colores usados por Murillo son los característicos del barroco: fondo marrón oscuro , ocre , rojos y blancos La vieja y las mangas del niño son de un blanco nítido Por la ventana se divisa un trozo de cielo con nubes blancas que iluminan a los protagonista de la escena . El arte de Murillo está desprovisto de dramatismo o heroicos de dolor y sufrimiento . El resultado es un arte deliberadamente superficial , en la cual efectos y emociones son simplificados y presentados sin ambigüedad para que sean captados y comprendidos fácilmente por el espectador 

Mercedes Tamara ( autora )
26-02.2015

Bibliografia : ARTEHISTORIA

jueves, 19 de febrero de 2015

LA REINA MARIANA DE AUSTRIA DIEGO DE VELÁZQUEZ

LA REINA MARIANA DE AUSTRIA 1656
La reina Mariana de Austria
óleo sobre lienzo 58 7 x 43, 7 cm
Colección particular





La reina Mariana de Austria era la segunda y joven esposa de Felipe IV. En esta pintura que realizó el artista sevillano tenemos la oportunidad de ver cómo Velázquez trataba el retrato de los cortesanos . Velázquez tenía una gran demanda de realizar retratos oficiales de la familia real .

Velázquez al igual que otros retratistas de la corte solía trabajar a partir de un esbozo que realizaba de forma rápida para luego trasladarlo al natural . Este mismo modelo esbozado le serviría para realizar en obras posteriores un diferente retrato Se sabe que hay varias versiones de La reina Mariana de Austria : una en Barcelona( colección Thyssen-Bornemzsa , Monasterio de Pedralbes ) y otra en Madrid ( Real Academia ) y una tercera en Sarasota Florida ( Ringling Museum ).

Este retrato de La reina Mariana de Austria está resuelto con vigor y audacia y reproduce con delicadeza su fisonomía , pero el vestido algo menos elaborado puede tratarse de un esbozo del retrato. Mariana de Austria tenía unos catorce años cuando en 1649 llegó a Madrid para casarse con Felipe IV y fue regente tras la muerte del rey en el año 1675, año en que su hijo Carlos II subió al trono . La tarea de la reina consistía en ocuparse de las bellas artes quedó en cierto modo empalidecida por la actividad de su marido que se encargaría activamente de la actividad que antes realizaba la reina . El monarca protegió a los artistas más prometedores , entre los cuales estaba Juan Carreño de Miranda. Este óleo está pintado aproximadamente en la época que  pintó Las Meninas Velázquez muestra a la joven reina , cuando debía tener unos veintiún años .la pincelada suelta empleada por el maestro son características de esta etapa velazqueña, obteniéndose un retrato sencillo pero a la vez elegante y majestuoso. El rostro excesivamente maquillado, en el que centra su atención el pintor, marca el gesto triste que acompañaría a esta mujer durante toda su vida, al no sentirse cómoda en la corte española, cuya rígida etiqueta era difícil de soportar para las soberanas

Mercedes Tamara ( autora )
19-02-2015

Bibliografia : ARTEHISTORIA

lunes, 9 de febrero de 2015

LA VENERABLE MADRE JERÓNIMA DE LA FUENTE DIEGO DE VELÁZQUEZ

LA VENERABLE MADRE JERÓNIMA DE LA FUENTE 1620
La venerable Madre Jerónima de la Fuente
óleo sobre lienzo 160 x 110 cm
Museo Nacional del Prado, Madrid 



Se trata de una de las las obras más antiguas firmadas y fechadas por Velázquez.Precisamente el descubrimiento de esa inscripción cuando se restauró con el motivo de la Exposición franciscana de 1927 obligó a cambiar la autoría del cuadro , que hasta entonces se atribuía a Luis Tristán . En 1944, fue adquirido por el Ministerio de Educación Nacional a las religiosas del convento toledano de Santa Isabel la Real, donde probablemente había permanecido desde fechas muy cercanas a la de la ejecución.

Conocemos la identidad de la retratada gracias a una larga inscripción que aparece en la parte inferior en la que se detallan algunas de las circunstancias vitales. Fue añadida por mano distinta a Velázquez , pues algunos hechos que relata son posteriores a la ejecución de la obra. Representa a sor Jerónima de la Fuente o de la Asunción ( 1555-1630 ) , una religiosa clarisa que jugó un papel destacado en la historia de su orden y de la evangelización del Lejano Oriente . Había nacido en Toledo, donde su padre ( Pedro García Yánez ) ejercía como prestigioso jurista . Desde muy niña dio pruebas de su vocación religiosa y según sus biógrafos a los seis años ya ayunaba y utilizaba cilicios . Esa vocación le llevó a ingresar , cuando tenía quince años, en el convento franciscano de Santa Isabel de los Reyes, entre cuyos muros transcurrió la mayor parte de su vida . Allí fue creciendo su autoridad y su fama trascendió  al ámbito de la ciudad y llegó hasta la corte , desde donde era consultada por la reina Márgarita de Austria .

Pero el principal hecho por el que sería recordada fue su decisión de abandonar el convento e iniciar una aventura misionera en tierras lejanas. Como nos recuerda la inscripción, en abril de 1620 partió, acompañada de otras dos monjas y una novicia rumbo a Sevilla . En esa ciudad estuvo entre el 1 y el 20 de junio, y desde allí, vía Cádiz, se dirigió a las islas Filipinas , a las que llegó tras más de un año de travesía . En el momento del embarque , sor Jerónima tenía 65 años de edad , una edad avanzada para los parámetros de la época, y desde luego desaconsejada para iniciar una aventura semejante. Sin embargo, dio pruebas de poseer una gran fortaleza física y mental, y en las islas fundó el convento de Santa Clara, que fue el primero de la zona. Allí vivió hasta su muerte, y en ese tiempo desarrolló también una tímida labor literaria.

Velázquez la retrató cuando rondaba los 65 años , durante las tres semanas en las que estuvo en Sevilla .Probablemente lo hizo a instancias de los superiores de su propio convento toledano, o de las clarisas sevillanas. No era habitual que una religiosa de la edad de sor Jerónima iniciara su periplo de esa envergadura , y todo indica que estaba destinada a ocupar un lugar destacado dentro de la historia de la orden. Por eso, resultaría muy apetecible la posesión de un " verdadero retrato " de alguien que probablemente desarrollaría fama de santidad . Tanto la composición de la obra como una serie de circunstancias relacionadas con ella confirman ese uso como memoria de un personaje digno de ser recordado . La expectativas que generaba la religiosa probablemente son la causa de la existencia de una réplica autógrafa ( colección Fernández Arau ) de ese retrato y de una repetición de su medio cuerpo superior ( colección Apelles ) , que también ha sido atribuida a Velázquez . La réplica se guardaba también en el convento toledano de Santa Isabel  y contiene idénticos elementos , incluídas las inscripciones de la zona inferior y superior. Muestra también una leyenda en la filacteria , que fue suprimida en el original del Prado, cuando se creyó erróneamente , que se trataba de una edición posterior. Los " arrepentimientos " perfectamente visibles en el extremo derecho de la mano sugieren que la versión del Prado es la primera, lo que ha quedado confirmado también por los estudios técnicos que se han practicado a ambas versiones . En ésta también ha aflorado , en la parte superior, huellas de la limpieza de los pinceles . Entre el cuadro del Prado y el de la colección Fernández-Araoz existe, sin embargo, una sutil diferencia en el tratamiento del crucifijo, cuya parte delantera queda en áquel más oculta al espectador.

La manera cono está resuelta la obra se relaciona también con esa función recordatoria . Las inscripciones en latín o la presencia del crucífijo describen los intereses devocionales de la retratada . También a través de la expresión corporal y facial de la retratada del pintor arroja una imagen precisa sobre las cualidades que poseía para llevar a cabo la difícil empresa que perseguía . Si careciéramos de los datos con los que reconstruir la personalidad de esta mujer , no importaría nada , porque Velázquez ha logrado plasmarlos en esta imagen : su energía, su fortaleza, su decisión , su seguridad , su convencimiento absoluto de la importancia de su misión se revelan sin confusión en este cuerpo sólidamente plantado en el espacio indeterminado , en esas manos que sujetan firmes un libro y prácticamente blanden el crucifijo, en esos labios resueltos y en esa mirada llena de experiencia de poder . Sin renunciar a la individualización , Velázquez ha sabido trascender las circunstancias particulares un personaje concreto para legarnos la más exacta descripción del religioso fuerte y voluntarioso tan característico de la vida española . Para ello, ha usado una factura pictórica muy minuciosa y detallada , que le permite describir verazmente cada uno de los pliegues de su rostro o de sus manos venosas , así como las diferentes texturas del hábito. Igualmente , ha reducido mucho las gamas de color y tanto el suelo como el fondo y el hábito se resuelven a base de ocres y grises con escasas diferencias entre ellos , que sirven no sólo para propiciar un clima general de pobreza y austeridad, , sino también para que la atención del espectador se concentre en las partes más expresivas de la composición , que son también las más luminosas y las que ofrecen una mayor variedad cromática : el rostro, las manos, el crucifijo y la epigrafía original.

Mercedes Tamara
9-02-2015

Bibliografía : Portús Javier . Caravaggio y la pintura realista europea ,MNAC

sábado, 7 de febrero de 2015

PIERETTE RAIMUNDO DE MADRAZO




Pierette
óleo sobre lienzo 196x 93 cm
Colección particular




Pierette.  El mejor representante del Realismo burgués en España es Raimundo de Madrazo, especialmente en los retratos como éste de su modelo favorita Aline Masson de cuerpo entero, vestida para una fiesta de carnaval. Aline era la hija del conserje del palacio del marqués de Casa Riera en París, sorprendiendo al pintor por su belleza tras la ruptura con su primera modelo, Naná. La joven aparece ante un fondo neutro, girando su atractivo rostro hacia la izquierda, vistiendo un elegante traje escotado con una capa ribeteada en piel.



 En la obra podemos admirar el estilo puesto de moda por Raimundo, donde el dibujo exquisito se une a la pincelada rápida y empastada en algunas zonas, sin renunciar a la captación de las calidades de las telas, recordando a su cuñado Fortuny. El detallismo y la minuciosidad no están reñidos con la transmisión de la elegancia, galantería, sensualidad y belleza de la modelo. Las tonalidades estridentes empleadas en los ropajes de la modelo han sido aplicadas con soltura, exhibiendo Madrazo una atractiva técnica, pastosa y fluida, que caracterizará su pintura. Este cuadro participó en la Exposición Universal de París de 1878, donde el artista recibió una primera medalla y el lazo rojo de la Legión de Honor. Raimundo de Madrazo ha alcanzado el éxito, vendiendo inmediatamente todo lo que pintaba, sin posibilidad de guardar obras para las exposiciones.


Mercedes Tamara
7-02-2015

viernes, 6 de febrero de 2015

LA DAMA DE SHALOTT JOHN WILLIAM WATERHOUSE

LA DAMA DE SHALOTT 1888
La dama de Shalott
óleo sobre lienzo 193 x 200 cm
Tate Britain Londres



Esta pintura se inspiró en un poema homónimo ( 1843 ) de Alfred Tennyson ( 1809-1892 ) que a su vez estaba inspirado en una leyenda artúrica. Cuando John Waterhouse intentó plasmar el poema sobre su lienzo se centró en los versos . " Y en la oscura extensión de abajo / como un audaz vidente en trance / contemplando su infortunio / con turbado semblante / miró hacía Camelot . La dama de la leyenda estuvo presa durante años en una torre situada en la isla de un río, donde su única actividad era tejer . Sabía que no debía mirar nunca a través de una ventana, porque si la hacía, caería sobre ella una terrible maldición. Así pues, se dedica a observar el mundo exterior a través de un espejo.

Cuando un caballero, sir Lancelot, pasó junto a la torre montado en su caballo y cantando , la doncella se enamoró de él instantáneamente , la joven abandonó su telar y corrió hacía la ventana , pero entonces el espejo se rompió y ella entendió que había sido maldecida . Saltó de la torre y subió a un bote, navegando a la deriva y hacía su muerte.

Waterhouse decidió representar el momento del embarque , el punto de no retorno en que se dispone a abandonar el que ha sido su hogar . El tema de una mujer abandonando su vida  de celibato por una vida de pasión desenfrenada era extraordinariamente popular en la literatura y el arte y el melodrama  victorianos, pero la historia de esta dama tiene resonancias que va más allá de un romance. 
Temyson también trató el tema del aislamiento personal y la necesidad de participar más activamente en la sociedad. Este enfoque fue adoptado en múltiples ocasiones por parte de los prerrafaelistas , en especial de la mano de William Hollman Hunt y Dante Gabriel Rossetti. El propio Waterhouse tenía pensado pintar dos escenas más del mismo tema.

La expresión de la modelo con la cabeza inclinada hacía arriba recuerda a la de Lizzie Siddal en la pintura de Dante Gabriel Rossetti Beata Beatrix ( 1864- 1870 )
Rossetti representó a Beatrix amada por Dante, en el momento de su muerte. La dama de Waterhouse sabe que su muerte es inminente. De las tres velas que pueden verse en la proa del bote , dos han sido apagadas por el viento , lo que indica que la dama se aproxima al final de su vida. El crucifijo que puede verse delante de ella , es un recordatorio de al muerte sacrificial, y sugiere que la dama ascenderá al cielo

Mercedes Tamara ( autora )
6-02-2015


Bibliografia Wikipedia

viernes, 26 de diciembre de 2014

CRISTO EN CASA DE MARTA Y MARIA JAN VERMEER

CRISTO EN CASA DE MARTA Y MARIA 1655
Cristo en casa de Marta y Maria
óleo sobre lienzo 160 x 142 cm
Edimburgo, National Gallery of Scotland





La presencia de la firma que sugirió la atribución de este cuadro a Johannes Vermeer fue desvelada en una restauración llevada a cabo en 1901, siendo el cuadro propiedad de dos comerciantes londinenses  Desde entonces, la obra se convirtió en un punto de referencia fundamental para la reconstrucción del estilo juvenil del artista : la autografía de esta pintura no es, sin embargo, reconocida de manera uniforme.

El episodio ilustrado es la visita de Cristo a casa de Marta y María : en 
el evangelio se cuenta que, mientras María se afanaba con los preparativos para recibir al huésped , su hermana María, estaba sentada junto a Jesús en actitud devota . Molesta porque María no le ayudaba . Marta se dirigió a Jesús : él le dijo que no se preocupara porque la decisión de María de escucharlo era lo único "verdaderamente necesario ".

El tema es el contraste entre la vida activa ( Maria ) , entre los bienes terrenales y los espirituales. En la tradición iconográfica , este asunto 
era un pretexto para pintar escenas de cocina, con extensos fragmentos de naturaleza muerta. Vermeer, por el contrario, redujo al mínimo la ambientación y limitó la representación de los alimentos a un único cesto de pan; esa referencia al tema de la eucaristía permite una valoración distinta del significado del cuadro. Según la doctrina católica , la salvación no se obtiene solo con la fe ( María ) sino también con las buenas obras y los actos de misericordia ( Maria ) ;
esto explicaría la actitud del íntimo diálogo entre las tres figuras.

Las dimensiones del cuadro , el aspecto imponente de las figuras , la ejecución técnica , las tonalidades ocres del fondo y el tipo italianizante de Cristo se hallan muy lejos de los rasgos de la producción madura de Vermeer. 


Mercedes Tamara
26-12-2014

Bibliografia : Vermeer, Edit Biblioteca El Mundo

viernes, 5 de diciembre de 2014

SOLDADO CON MUCHACHA SONRIENTE JOHANES VERMEER

SOLDADO CON MUCHACHA SONRIENTE 1658
Soldado con muchacha sonriente
óleo sobre lienzo 50,5 x 46 cm
Nueva York, The Frick Collection





Se puede reconocer este cuadro entre los subastados en 1696 y que probablemente habían compuesto la colección de Pieter van Rujiven:éste fue quizá el mecenas de Vermeer , al cual compró veinte cuadros. Se ha dicho que este lienzo guarda relación con el préstamo de 200 florines que hizo el caballero al pintor en 1657, se trata tal vez de un pago anticipado por la adquisición de algunas pinturas , ejecutadas en los años posteriores.

La escena tiene lugar en una estancia donde un soldado y una joven conversan sentados a una mesa; el hombre está visto de espaldas, en actitud muy informal , y la mujer es retratada con una expresión abierta y sonriente , rara en las obras de Vermeer.

Como en La mujer leyendo una carta, los personajes se encuentran cerca de una ventana abierta ; la intensa luz que inunda la habitación se refleja en la pared del fondo. En el plano de la mesa, el rostro de la mujer y su vestimenta , la luz se hace resplandeciente : reaparece aquí el motivo de los granos de color ya vistos en el cuadro de la Gemáldegalerie de Dresde.  En el fondo de la estancia domina un mapa de Holanda y Frisia que reproduce un grabado publicado por Willem Blaco. En primer plano, el soldado tiene importantes funciones compositivas : el color oscuro hace destacar aún más la claridad de la escena, mientras que las proporciones y la posición de la figura aumentan la sensación de profundidad.

La organización del espacio , con una evidente desproporción entre el primer plano y el segundo, parece deberse al uso de un instrumento óptico, el efecto es similar al de un célebre cuadro de Carel Fabritius , la Vista de Delft ( Londres, National Gallery ) . Hacía mediados de los cincuenta Pieter de Hooch pintó diversas escenas con soldados y muchachas ,durante un tiempo se le atribuyó también este cuadro y es difícil establecer si él influyó en Vermeer o viceversa.

Mercedes Tamara
5-12-2014

Bibliografia : Vemeer, Edit Biblioteca El Mundo

domingo, 30 de noviembre de 2014

PAISAJE COSTERO GUILLERMO GOMEZ GIL


PAISAJE COSTERO 1920


Paisaje costero
óleo sobre lienzo 87 x 117 cm
Colección Carmen Thyssen Bormemizsa, Málaga






La producción de Gómez Gil está centrada casi exclusivamente en las marinas. Durante décadas le preocupó el mar en sí mismo, como un medio que le permitía experimentar con el color y la luz reflejados sobre su superficie, pero a partir de finales del siglo XIX muestra interés por personalizarlo. Dentro de esta línea habría que encuadrar la obra que nos ocupa.


Relacionar esta tendencia con la producción de Gómez Gil, y concretamente con esta obra, es hacerlo con su estancia madrileña y su posible vinculación con Casto Plasencia o con el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que se decidieron por un paisaje abrupto de costas, acantilados y puertos del agresivo y accidentado litoral del norte, en las últimas décadas del XIX.


Sin embargo, la marina que estamos tratando no deja de estar en la línea de esos paisajes finiseculares de vinculación al plenairismo haesiano, e incluso del de Beruete, pero que, llenos de resabios académicos, no llegan a plantearse del todo la investigación de la atmósfera o la de la superficie a partir de la fuerza de la mancha y de la pasta, sino que efectúan un trabajo en el que difícilmente falta cierta suavización del tema mediante la elección de la luz ambiental o de los encuadres.
La luz es, por otra parte, el elemento por el que la obra expresa su traducción del nuevo concepto de modernidad, pero está presente sin conseguir una clara definición por la línea de expresión de la mediterraneidad o por la de la dramatización del regeneracionismo en manos castellanas o vascas. La superficie está construida a base de zonas trabajadas con una pasta y unas pinceladas fluidas y suaves, contrastando las zonas de luz, para conseguir efectos llamativos de características escenográficas. 

Estos procedimientos acercan la obra de Gómez Gil al uso de estereotipos empleados en el paisajismo de fin de siglo.


En Paisaje costero, Gómez Gil actúa como un pintor interesado por la fijación precisa y minuciosa del entorno, empleando una técnica que denuncia esa postura objetivista en donde el protagonismo de la luz significa el testimonio de veracidad, recordándonos a tomas de la naturaleza realizadas por Beruete, pero sin ese punto de dureza reivindicativa y militante propio de sus paisajes, sino en clave de lo amable y dulcificado.



Mercedes Tamara
30-11-2014

Bibliografía : Teresa Sauret Guerrero: Colecc Carmen Thyssen Museo de Málaga