sábado, 28 de febrero de 2015

RETRATO DE LUCINA BREMBATI LORENZO LOTTO

RETRATO DE LUCINA BREMBATI  1518

Retrato de Lucia Brembati
óleo sobre lienzo 151 x 42 cm
Accademia Carrara di Belle Arti, Bérgamo



Lucia Brembati era una aristócrata de Bérgamo, ciudad del norte de Italia . Lorenzo Lotto ( 1480- 1556 ) la representa de noche, en un retrato admirablemente directo,que destaca por la ausencia total de idealización , El Renacimiento produjo muchos retratos de este tipo , pero casi siempre masculinos .

La ropa que lleva la modelo es cara y muy lujosa : vestido de damasco , la camisa traslúcida , gran tocado y abundantes perlas . Las facciones más bien vulgares , se ofrecen sin reparos al espectador ,imitándolo a los ojos de ningún atisbo de coquetería o pudor. 

A pesar de todo, Lotto, sabía apelar al gusto renacentista por los juegos de ingenio y por las alusiones al nombre de la modelo , aparece en clave sobre uno de los anillos , que lleva las letras " CL"dentro de la luna. Se ha sugerido que el motivo de la luna también alude al embarazo de Lucina , indicado por la mano apoyada a la altura del vientre. La comadreja o marta cuya cabeza muerta sobresalta al espectador en la primera visión también podría ser un simbolo de un mal augurio , o bien un simple accesorio de moda. El extraño objeto de oro que lleva Lucina en el cuello se ha identificado sencillamente como un mondadientes.



Mercedes Tamara
28-02-2015

Bibliografia_ " 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse "

viernes, 27 de febrero de 2015

PAISAJE CON UNA VACADA EN UN RÍO CARLOS DE HAES

PAISAJE CON UNA VACADA EN UN RÍO 1859

Paisaje con una vacada en un río
óleo sobre lienzo 82.3 x 115, 4 cm
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen


En el remanso de un río de aguas tranquilas y limpias se acercan a beber varias vacas, que pastan por los alrededores, al pie de una sierra montañosa, que se vislumbra en la lejanía.

Este atractivo paisaje es un muy bello testimonio de la producción juvenil del gran maestro Carlos de Haes, en la que se dejan ver todavía importantes residuos de su formación académica tardorromántica. En efecto, la disposición ordenada y en perfecto equilibrio de los diferentes elementos que conforman el paisaje, bañados por una luz dorada de atardecer, infunden la sensación serena y bucólica de una naturaleza en perfecta armonía, aunque compuesta artificialmente en el estudio del artista, seguramente a partir de apuntes tomados del natural, con una técnica precisa y minuciosa, atenta al detalle. Sin embargo, tanto en el tratamiento de los animales como los reflejos del agua, los matices de la vegetación o el celaje, se adivina la observación directa del paisaje que marcaría la producción madura del artista, permitiéndose incluso en algunos fragmentos cierta soltura de ejecución, espontánea y jugosa, aunque todavía atenuada por un acabado general de superficies lisas y delicadas transparencias, demostrando ya, no obstante, su agudísima sensibilidad en la captación de los infinitos matices de la luz crepuscular en el paisaje, de la que haría gala en toda su obra.

Por otra parte, el cuadro prueba la decisiva influencia que en esta primera etapa de la producción de Haes tuvo el paisaje flamenco y holandés, no sólo contemporáneo sino, fundamentalmente, el de los grandes maestros barrocos del género, que el pintor había podido estudiar detenidamente en su viaje por Europa en esos años. En efecto, la importancia concedida al cielo, que ocupa toda la mitad superior del lienzo, el predominio de los colores terrosos y ocres o el protagonismo de grandes masas de arboleda, dispuestas en distintos planos en conjunción con las líneas de fuga, para dar profundidad panorámica al paisaje hasta perderse en la lejanía de las montañas lamidas por las nubes, son recursos que proceden del paisaje flamenco y holandés del siglo XVII, muy bien aprovechados por Haes en este momento, y visibles en otros paisajes semejantes, como el titulado Paisaje con río, firmado en 1858 y de formato prácticamente idéntico a éste.

Pintado en efecto al poco de regresar a España de este viaje, pudiera incluso tratarse del cuadro que con el título Un país (Bélgica) presentó Carlos de Haes a la Exposición Nacional de 1860 junto al titulado Un país. Recuerdos de Andalucía, costa del Mediterráneo, junto a Torremolinos, que guarda el Museo del Prado y que presenta planteamientos estéticos muy similares, ya que ambos conservan sus marcos originales, de igual diseño.


Mercedes Tamara
27-02-2015



Bibliografia :José Luis Díez Colección Carmen Thyssen Museo Thyssen, Málaga

jueves, 26 de febrero de 2015

VIEJA DESPIOJANDO A UN NIÑO BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

VIEJA DESPIOJANDO A UN NIÑO 1670
Vieja despiojando a un niño
óleo sobre lienzo 147, 5 x 115 cm
Munich Alte Pinakothek


Murillo pinta en este cuadro un tema muy frecuente en la pintura barroca holandesa y poco habitual en la española en la que barroco elegía óleos de temática religiosa preferentemente . Parece ser que Murillo al haber visitado países del norte de Europa o quizás a través de cuadros presentados por los mercaderes extranjeros afincados en Sevilla , o bien a través de descripciones verbales .

Este lienzo demuestra esta influencia de modelos foráneos al situar la escena en un interior muy representativo , poblado de múltiples bodegones , lo que le diferencia de sus demás cuadros de género. Muestra también Murillo un lenguaje y una escena insólitas en la mayoría de obra de este tipo.Por otro lado , la técnica del artista no tiene pretensión alguna de originalidad . Es sencilla, precisa , sin segundas intenciones , ni particularismos.

En Vieja despiojando a un niño Murillo  presenta la paciente y desagradable tarea de quitar los piojos del niño. Puede ser que se tratara de su abuela . El niño rebosa vitalidad y parece que no puede estar quieto mientras le limpian la cabeza . Juega distraído con un pequeño perrito , con la boca llena pero sin masticar el pan que lleva sujeto en la mano derecha . Todos los personajes están absortos en su actividad y son captados por el verismo y naturalidad que caracteriza las pinturas de Murillo.

Los colores usados por Murillo son los característicos del barroco: fondo marrón oscuro , ocre , rojos y blancos La vieja y las mangas del niño son de un blanco nítido Por la ventana se divisa un trozo de cielo con nubes blancas que iluminan a los protagonista de la escena . El arte de Murillo está desprovisto de dramatismo o heroicos de dolor y sufrimiento . El resultado es un arte deliberadamente superficial , en la cual efectos y emociones son simplificados y presentados sin ambigüedad para que sean captados y comprendidos fácilmente por el espectador 

Mercedes Tamara ( autora )
26-02.2015

Bibliografia : ARTEHISTORIA

martes, 24 de febrero de 2015

RETRATO DE LA ABBÉ DE SAINT-NON JEAN HONORÉ FRAGONARD

RETRATO DE LA ABBÉ DE SAINT-NON 1769


Retrato de la Abbé de Saint Non
óleo sobre tela 80 x 65 cm
Museo del Louvre Paris




Retrato del Abbé de Saint-Non
es una pintura de las ilustres de Fragonard y de todo el siglo XVII europeo . Entre los diversos géneros que abordó el pintor Fragonard está el del retrato. Sus retratos son de rápida ejecución, predominando en ellos la captación de posturas instantáneas, en lugar de esforzarse por lograr el parecido o la penetración psicológica. Inventa la figura de fantasía, una nueva concepción del retrato. Son retratos libres y esbozados con brío, entre los que se encuentra este Retrato del Abbé de Saint-Non.




El llamado abad de Saint-Non (Jean-Claude Richard) era un hijo segundón de una familia noble francesa, que a falta de un título aristocrático (reservado al hermano mayor) emprendió la carrera de derecho y recibió un cargo de abad o subdiácono. Sin embargo, prefirió volcarse en el arte, trabajando como grabador. En Italia conoció a Hubert Robert y Fragonard, y de vuelta en París grabó diseños de ambos.

Es uno de los retratos de Fragonard que están más llenos de energía vital y forma parte de un conjunto de figuras masculinas y femeninas de parecidos formatos que se denominaron con el título de Figuras de fantasía

Este retrato es de pincelada suelta, ejecución rápida, «pintado en una hora». Se presenta al retratado de medio cuerpo, con la cabeza girada hacia atrás. Viste ricas ropas que ondean con gran dinamismo. Los contrastes de colores son especialmente vivos El fondo presenta un color azul intenso que contrasta con los colores de la vestimenta : rojo intenso y azul y el blanco del volante que lleva en el cuello . El rostro del protagonista de esta pintura gira hacía la derecha en una torsión muy forzada  que puede significar que es pareja de otro cuadro , que podría tratarse de un retrato de Monsieur de Bretéche 

Mercedes Tamara ( autora )
24-02-2015 

Bibliogrfia : Wikipedia

domingo, 22 de febrero de 2015

SUSANA Y LOS VIEJOS GUERCINO

SUSANA Y LOS VIEJOS 1617
Susana y los viejos
óleo sobre lienzo 178 x 207 cm
Museo Nacional del Prado, Madrid 



Giovani Francesco Barbieri " Guercino " se mezclan sugerencias de artistas como Ferrara, como Scarsellino y Bononi y Carracci. Pero su estilo es altamente personal caracterizada por una pintura con mucho movimiento y manchada de luz , con un fuerte acento naturalista 



La historia que aquí se narra es la de la joven Susana, que fue espiada por unos viejos durante su baño. Éstos le ofrecieron dinero para que cediera a sus demandas, a las que ella se resistió. Guercino nos describe el momento en que la joven, ignorante aún de la presencia de los viejos, es descubierta por éstos, que se disponen a asaltarla. Los dos viejos están en actitudes contrapuestas. El más avanzado mira a la muchacha mientras con un gesto parece indicarle a otro personaje que se esté quieto. Este personaje que no aparece es amonestado por el segundo viejo, que le ordena silencio. ¿Quién es el personaje? Tal vez un tercer viejo, o tal vez el espectador del lienzo, que de esta manera queda convertido en otro voyeur, según un juego ilusionista propio del Barroco.


 De esta manera, el espectador tiene la ilusión de que la escena se desarrolla ante sus ojos y de que participa en ella. Guercino emplea recursos caravaggiescos para plasmar a los viejos, que se encuentran en semipenumbra. El rostro del más anciano incluso se halla cubierto por la sombra que proyecta ese tercer personaje fantasma. La otra mitad del lienzo, ocupada por Susana, es de corte clasicista. La acción está ralentizada, se adivinan los suaves movimientos de la muchacha, que se apoya en unas construcciones clásicas de mármol. Más blanco que el propio mármol es su cuerpo, de proporciones igualmente clásicas, dibujado a la manera de una estatua. Guercino, pues, sintetiza con elegancia las componentes del Barroco italiano en esta obra.

El cuadro de Susana y los viejos es una obra maestra de Guercino y posee un naturalismo pleno La iluminación cae de pleno sobre el bello cuerpo desnudo de Susana lleno de calor vital y que contrata con las sombras que envuelven a los dos viejos : uno de ellos no aparta la vista de la desnudez de Susana El traje es de color bermellón y una manto entre negro y azul se desprende de su cuerpo mientra apoya su brazo derecho en el que Guercino ha destacado con mucha maestría los músculos y los dedos de la mano abierta que parece asirse a un taburete de color negro que se confunde con el manto del anciano.El otro viejo señala hacía el espectador con la 
mano  para advertirle de lo vergonzoso que resulta el cuerpo desnudo de la protagonista .Lleva una manto de color marrón oscuro con una capucha que rodea su cuello Los cabellos son escasos dado la edad de éste  pintados con un gran naturalismo  A la derecha del lienzo y , por encima de Susana se divisa un pedazo de cielo con unas nubes que lo rodean .



Mercedes Tamara
22-02-2015

Bibliografia : Caravggio y la pintura realista europea MNAC