sábado, 6 de septiembre de 2014

MAGISTRADO VENECIANO DOMENICO TINTORETTO

MAGISTRADO VENECIANO 1590
Magistrado veneciano
óleo sobre lienzo 54 x 43 cm
Madrid, Museo del Prado



Durante la segunda mitad del siglo XVI, poseer un retrato de Tintoretto se había convertido en motivo de distinción entre las élites ciudadanas venecianas y prueba de ello es el centenar de largo de retratos , mayoritariamente masculinos , salidos de su taller . Tal producción sólo es concebible , si admitimos una amplia participación del taller, lo que explicaría la dispar calidad de los mismos y la repetición , con apenas variantes , de unos pocos modelos Domenico y su hermana Marietta ( detacada retratista también ) heredaron la clientela paterna y la satisfacieron con fórmulas aprendidas en el taller familiar. Pero aunque el influjo paterno fue decisivo , en los retratos de Domenicos se perciben también ecos de los pintores nórdicos que frecuentaban el taller familiar ( responsables probablemente de ese gusto por el detalle y el acabado del que hace gala Domenico desde sus primeros retratos y que era extraño a Jacopo ) y de algunos contemporáneos como Leandro Bassano y Palma el Joven.

El retrato que nos ocupa muestra sin embargo al Domenico más deudor del arte paterno, lo que explica que se hayan atribuido a Jacopo repetidas veces ( de hecho, ya Rossi señaló que era en esos retratos de viejos patricios venecianos donde más se percibía la deuda paterna ) Domenico sigue aquí un modelo de su padre bien conocido consistente en mostrar el busto del esfigiado de tres cuartos sobre un fondo neutro . Recortando su silueta sobre un fondo oscuro , el rostro del retratado es resaltado por el pintor mediante vibrantes golpes de luz que captan inmediatamente la atención del espectador.


Bibliografía : Tintoretto, Edic : " Biblioteca El Mundo "

Mercedes Tamara
6-09-2014



jueves, 4 de septiembre de 2014

LA LECHERA DE JOHANNES VERMEER

LA LECHERA 1658
La lechera
oleo sobre lienzo 45,5 x 41 cm
Riljksmuseum Amsterdam



En un austero interior del siglo XVII , una fornida joven concentra toda su atención en la tarea de verter leche de una jarra a un cuenco . Su estado de concentración aumenta la tranquilidad de esta escena en la que el único sonido que se sugiere es el de la leche que se está virtiendo.

La atmósfera es profundamente íntima y el tiempo parece haberse detenido. Johannes Vermeer dramatiza y da importancia a un momento doméstico de lo más humilde . Vermeer era una maestro de la observación de la cotidianeidad y prestaba una atención minuciosa a los detalles, algo que se pone de relieve en el clavo de la pared y en las manchas en el encalado.

El tratamiento que hace Vermeer de la luz y de las sombras pone de manifiesto su gran maestría : la luz que recae sobre la lechera resalta la palidez de sus antebrazos y dirige la mirada del observador hacía el chorro de leche. El amarillo y el azul del canesú y el delantal brillan y encuentran su reflejo en los objetos dispuestos en la mesa .

Aunque La lechera no es un retrato, el observador tiende a pensar que la pintura se ha pintado desde la observación directa y que los rasgos de la mujer minuciosamente representados, pertenecían a una persona real ( es posible que la modelo fuera Tanneke Everpoel, la sirvienta de la familia Vermeer. El realismo de la obra, no obstante , no debería eclipsar la maestría del artista , cuya cuidadosa composición está diseñada para hacer que la escena parezca estética y emocionalmente satisfactoria.

La ventana es la única fuente de luz de la estancia . El que Vermeer incluyera un cristal roto es un ejemplo de su atención por los detalles , la forma en que entra la luz a través de la apertura pone de manifiesto el delicado uso de la luz que hace el artista. En la parte superior de la imagen, encima de la cabeza de la lechera , puede verse un clavo clavado en la pared. En realidad, este detalle realista apunta a una pintura mapa que Vermeer inicialmente había representado en la pared pero que después cubrió para no eclipsar la figura de la lechera . Otro detalle que muestra la maestría del artista . se trata de la cesta de pan que está situada sobre la mesa y tiene un aspecto realista , pero en realidad se trata de una gran cantidad de pequeños puntos de pintura 


Bibliografía: Vermeer, Edic " Biblioteca El Mundo "


Mercedes Tamara
4-09-2014

lunes, 1 de septiembre de 2014

RETRATO DE FRAY HORTENSIO FÉLIX DE PARAVICINO EL GRECO

RETRATO DE FRAY HORTENSIO FÉLIX DE PARAVICINO 1610
Retrato de fray Hortensio Félix de Paravicino
óleo sobre lienzo 112 x 86 cm
Museum of Fine Arts, Boston




Predicador trinitario nacido en Madrid en 1580 , fue, a pesar de las diferencias de edad , amigo de El Greco , de esos amigos que han forjado la imagen del cretense como el " pintor de los poetas " ( MARIAS, 1997 ).

Hortensio Félix Paravicino y Arteaga alcanzó la catedra de Retórica de Salamanca con sólo veintiún años y tiempo después, en 1616, era nombrado predicador de Felipe III. Moría en 1633 y en 1641 se publicaban sus sonetos bajo el título Obras postumas divinas y humanas de don Félix de Arteaga. Amigo y seguidor de Góngora , cultivó como él la poesia culterana y con ella forjaron versos que inmortalizaron la fama de Theotocopoulos : " Toledo , mejor patria "fue uno de los grandes tópicos que Paravicino aportó a la historiografía del pintor a quien indudablemente uniría una sincera relación. A juzgar por los testimonios era recíproca y es fácil imaginar entre ambos largas discusiones acerca de la pintura , " poesía muda ".


En el retrato que le hace hay mucho de ese calor personal y diríase que en su pincel . El Greco ha puesto el alma joven y limpia del fraile trinitario . Su hábito en negro y blanco marca el esquema cromático , nuevamente austero , nuevamente ágil . Sentado y reposando sobre el respaldo de cuero , vuelve a ser el ademán descuidado de las manos , junto a la noble cabeza , el que nos da las claves de su personalidad . Sostiene el libro , emblema del intelectual y frente a la relajada sensación que domina en el cuerpo , la mirada aporta el contrapunto que imprime energía.

Como es normal en su etapa final , la capa de pintura es muy leve, en algunas zonas inexistente y sin embargo, sabe construir una gama de tonalidades con plena armonía . Ante retratos como éste es indudable reconocer que El Greco prepara el camino para que , años ,más tarde, Zurbarán conciba los acordes silenciosos de sus impresionantes hábitos monásticos.


Bibliografía : El Greco , Edit Libsa

Mercedes Tamara
1-09-2014