sábado, 20 de abril de 2013

MAGDALENA EN EL BOSQUE DEL AMOR EMILE BERNARD


MAGDALENA EN EL BOSQUE DEL AMOR 1888


Magdalena en el bosque del amor
óleo sobre lienzo 138 x 37 cm
Museo de Orsay , París



Emile Bernard tan sólo tiene veinte años cuando pinta este retrato de tamaño real, de su hermana Magdalena, de 17 años de edad. La representa tumbada en el Bosque de Amor, en los lindes del pueblo bretón de Pont-Aven; un bosque que fue famoso por El Talismán de Sérusier.

El cuerpo de la joven ocupa toda la anchura del lienzo, dividiendo la composición en dos partes: un paisaje, pintado en el taller a partir de los estudios realizados allí, llena dos tercios del lienzo, y la joven extendida, también pintada en taller. Ambas partes coexisten sin unidad, pese al paralelismo calculado entre la postura de Magdalena y el río Aven, que corre detrás de los árboles. La luz, el toque, los colores, son distintos. Esta torpeza de un joven pintor superdotado, casi pasa desapercibida, a causa del carácter simbólico del cuadro. No se trata de una escena realista, pero de un retrato con acentos alegóricos, de una joven Magdalena de la que Gauguin se enamoró. Aparece sumergida en sus sueños, escuchando las voces divinas de la naturaleza.

A dicha época, Emile Bernard y su hermana eran muy cercanos del jefe de fila de la nueva escuela "impresionista y sintética" que se instaló para pintar en Pont-Aven durante varios meses. Para alejarse del naturalismo preconizado por los Impresionistas de la generación de 1870, recomienda pintar por masas e impastos de colores, con el fin de distanciarse respecto al realismo. Los detalles, los efectos de volumen y de perspectiva, están sacrificados en beneficio de una visión de conjunto, compuesta a la manera de las estampas japonesas, 

Mercedes Tamara 
20-04-2013


Bibliografía : París, Museo de Orsay , Edic Uffmann

viernes, 19 de abril de 2013

EL TALLER DEL PINTOR JAN VERMEER

EL TALLER DEL PINTOR 1665-1666
El taller del pintor
óleo sobre lienzo 120x 100 cm
Kunsthistoriches Museum, Viena









Jan Vermeer ( 1632-1675 ) utiliza en La mujer de la balanza un potente simbolismo , pero en El taller del pintor o ( La alegoría de la pintura ) va más allá y crea una alegoría  a gran escala, un comentario sobre el arte y el papel del pintor en la sociedad. Este enfoque y el hecho de que sea uno de sus mayores cuadros, lo convierte en una  pieza poco habitual de Vermeer .




Lo que si es habitual son los efectos de luz y la detallada planificación de la composición. Su pasión por los efectos ópticos y otros recursos tal vez lo han conducido a utilizar una cámara oscura para urdir las principales lineas del cuadro.
Los espectadores miran a través de una cortina descorrida y ven una luz brillante en el estudio que hay al otro lado. Un artista está sentado ante su caballete dándonos la espalda. ¿ Podría ser el propio Vermeer ? . Sus contemporáneos habrían reconocido en la modelo a Clio, la musa de la Historia con sus atributos .




Sobre la mesa descansa un cuaderno de dibujos, , tratados sobre pintura y una máscara ( símbolo de la imitación ) .Un mapa colgado en la pared muestra las provincias de los Países Bajos antes de 1561. Este cuadro parece indicar que la
historia inspira al artista, aporta el tema más valioso del arte a los pintores y los eleva de categoría. Sin embargo, como parece que la obra de Vermeer va en  contra de esa tendencia , otros sugieren que el cuadro se refiere a la forma en
que los artistas utilizan trucos habilidosos para convertir efectos fugaces en algo eterno. Suele decirse que es el mejor cuadro de Vermeer y la familia lo  conservó pese al hecho de que, cuando Vermeer murió, su mujer Catherina y sus once hijos quedaron en la miseria.

Mercedes Tamara 
19-abril-2013


Bibliografía : Vermeer, Edit Biblioteca El Mundo

jueves, 18 de abril de 2013

PAISAJE CON ASCANIO CAZANDO EL CIERVO DE SILVIA CLAUDIO DE LORENA

PAISAJE CON ASCANIO CAZANDO EL CIERVO DE SILVIA 1682
Paisaje con Ascanio cazando el ciervo de Silvia
óleo sobre lienzo 120x 150 cm
Ashmolean Museum. Oxford





Este cuadro marca el final de la trayectoria de Claudio de Lorena ( 1604-1682 ) que lo pintó en el último año de su vida y es un epitafio perfecto de su obra. A partir de un episodio de la mitología clásica ( tema elevado por definición en su época ) tomado  de la Eneida de Virgilio, el pintor infunde a la escena una poesía excepcional : la de  una Arcadia idealizada .




Durante una partida de caza , Juno iracunda, dirige la flecha de Ascanio hacía el ciervo de Silvia , hija de Tirreo, incidente que desencadena la guerra. Los árboles combados por el viento anuncian la tormenta y la presencia de Alecto, ayudante  de Juno. Las columnas clásicas que contribuyen a enmarcar la escena son una referencia al emblema de la familia Colonna, destinataria de la obra.




Este cuadro es un buen ejemplo de los paisajes del autor, en su época de madurez, cuando se concentró en los efectos de la luz . La perspectiva elevada guía la visión por un panorama majestuoso que se desvanece en brumas al llegar al horizonte. El pintor capta el efecto de la luz determinada sobre las formas sólidas que hace  que parezcan borrosas y etéreas. Aunque el episodio no tenga nada de pacífico, Lorena opta por mostrar la calma antes de la tempestad, cuando Ascanio apunta con el arco y los árboles se balancean proféticamente . Así logra que la escena  sea más conmovedora sin perder la serenidad atemporal que caracteriza su  estilo. En obras como esta Lorena aparece en vanguardia de la evolución artística, defensor de un concepto de la luz que compartía con pintores de su época,  como Vermeer, y otros posteriores como Turner, quien se declaró muy influido  por él.

Mercedes Tamara 

18-04-2013




Bibliografía :1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo