sábado, 4 de abril de 2015

JOVEN ADORMECIDA FRANCISCO DE GOYA

JOVEN ADORMECIDA 1790-92
Joven adormecida
óleo sobre lienzo 59 x 145 cm
Madrid, Colección Luis Mac Crohon



Recostada sobre un lecho , disfruta la joven de un sueño placentero en un espacio apenas definido , por lo que sería especulación descifrarlo como el interior de un granero o como una sombra que le dan , probablemente , unos árboles apenas reconocibles en el fondo del lienzo . Apoyando la cabeza en su mano derecha y acodada en el suelo, no aparenta ser una campesina o una maja , ya que va vestida con un traje camisa hecho de una tela blanca y lisa que cae en pliegues finos.
Su talle alto , las mangas cortas y su escote abierto resaltan la sensualidad que irradía la modelo con su postura de inofensiva bella durmiente . De forma sugerente el paño rojo acentúa sus opulentas caderas y muslos , y marca con su cenefa dorada , la zona pública . Aunque se trata de un cuerpo inmóvil , evoca el ritmo de un contraposto, definiendo la contracción y la relajación de sus miembros a través de la pierna doblada , que corresponde con  la otra pierna estirada, y a través de su brazo colocado detrás de la espalda , que corresponde formalmente con el brazo acodado, en el que apoya la cabeza.


El atuendo queda completado por un pañuelo de gamas azuladas , que recoge su pelo rubio y rizado, y por la puntiaguda zapatilla en la que desemboca su pierna estirada y enfundada en una media blanca . La tonalidad del cuadro se centra en el rojo saturado del paño que atrae la mirada del espectador . La gama de colores, queda , sin embargo, equilibrada por la luz cálida que resalta su busto , y por la luz difusa,
procedente del fondo.

El formato apaisado , su tamaño y el punto de vista sugieren, como si de tratara de una figura de un relieve sobre un frontón , que esta obra estaría colocada en la parte alta de una pared. Allí, cubriría, quizá, el tramo estrecho de la entrada de una sala , el dintel de una puerta o la repisa de una chimenea. La postura de la joven garantiza , no solamente una mejor visibilidad de la figura para el espectador, situado en un punto más bajo, sino que cuple también con el concepto neoclásico de la composición clara y sencilla , evitando lineas diagonales.


Mercedes Tamara
4-04-2015

Bibliografía : Goya , La imagen de la mujer 


lunes, 30 de marzo de 2015

SAN LUIS ADORANDO A LA VIRGEN Y AL NIÑO CLAUDIO COELLO

SAN LUIS ADORANDO A LA VIRGEN Y AL NIÑO 1665

San Luis adorando a la Virgen y al Niño
óleo sobre lienzo 229 x 249 cm
Madrid, Museo del Prado


Claudio Coello es el último gran pintor del Siglo de Oro español. A su muerte , en 1693, esta tradición pictórica quedará sumida en un sueño de casi un siglo, letargo del que habría de despertarle el genio de Francisco de Goya y Lucientes.

Nacido en Madrid en 1642, de ascendencia portuguesa , hijo de un broncista de Viseo, Coello ingresó muy joven en el taller de Francisco Rizi.

Sus cuadros son puro dinamismo , con paisajes y arquitecturas como fondo , y sólidas alfombras, mantos y cortinajes densos en primer término. En la obra que nos ocupa San Luis adorando a la Virgen y al Niño, una pincelada compacta y cremosa , que abre transparencias y veladuras , que garantiza unos resultados de esfumados esvanescentes con contornos animados por un bello y vivo colorido . Hay una búsqueda de difícil equilibrio entre la forma dibujística y el lenguaje del color , expresado aquí a partir de tonalidades  difuminadas en planos apenas empastados y buscando el relieve a partir de de las tenues sombras de los volúmenes 


Mercedes Tamara ( autora)
30-03-2015

Bibliografia : Wikipedia