viernes, 14 de marzo de 2014

EL SEMBRADOR JEAN-FRANÇOIS MILLET

EL SEMBRADOR 1850
El sembrador
óleo sobre lienzo 101,6 x 82,6 cm
Museum of Fine Arts, Boston






El sembrador fue uno de los cuadros más influyentes de Jean-François Millet ( 1814-1875 ) Corresponde a una época en que el realismo pictórico había empezado a agitar el panorama artístico , y para sus contemporáneos Millet estaba estrechamente vinculado tanto a esta tendencia como a sus polémicas . El resultado es que su obra se hizo famosa de inmediato. La popularidad de las escenas campesinas se remontaba a muchos siglos , pero Millet le dio un enfoque radicalmente distinto.


Hasta entonces las las estampas de la vida campesina solían ser pequeñas y pintorescas , destinadas a una clientela urbana , ofrecían una visión del mundo rural idealizada y plena de tópicos. En contraste , los campesinos de Millet son corpulentos , reales y escandalizaron a la crítica por su escala heroica, reservada habitualmente a las divinidades clásicas o a los personajes históricos


La obra de Millet también inquietó por la inestabilidad del panorama político francés . Al barrer el viejo orden, la Revolución Francesa había sumido el futuro en la incertidumbre, sobre todo para el campesinado, cuyo destino estaba ligado en gran medida a aquel levantamiento Era lógico , pues, que se mirase con recelo cualquier cuadro de gran formato con temática campesina. En el caso de Gustave Couber, pintor realista, las intenciones revolucionarias, están fuera de duda, no así las ideas políticas de Millet , mucho más ambiguas . A pesar de todo , El sembrador recibió una acogida entusiasta entre la crítica republicana y socialista , si bien entre los expertos conservadores la respuesta fue negativa.


Mercedes Tamara
14-03-2014


Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo



miércoles, 12 de marzo de 2014

EL ENTIERRO DE CRISTO REMBRANDT


EL ENTIERRO DE CRISTO 1636-39
El entierro de Cisto
óleo sobre lienzo 92, 6 x 68 cm
Munich, Bayerische Staagemmalungen Alte Pinakoteck







En 1632, Rembrandt inició una serie de la Pasión para el príncipe Frederik Hendrik de Orange ( 1584-1647 ) estatúder de las Provincias Unidas. Para el conocimiento, si bien parcial , de la historia de este encargo, la evolución del trabajo y las intenciones artísticas del pintor contamos con una documentación excepcional: siete cartas . las únicas de Rembrandt que nos han llegado, que el pintor remite al erudito y escritor Constantijn Huygens ( 1556-1687 ) secretario del príncipe y decidido protector del pintor desde sus tiempos en Leiden , que actuó como intermediario en este encargo . En la última de las mencionadas cartas Rembrandt anuncia a Huygens el envío de un cuadro de gran tamaño ( 240x 300 cm , aproximadamente ) como muestra de su agradecimiento , que los especialistas coinciden en identificar con Sansón cegado por los filisteos . En consecuencia, Ernst van de Wetering infiere que la serie no fue una comisión del príncipe, como se ha venido afirmando hasta hoy, sino que el pintor inició por su cuenta las tres primeras escenas- La Crucifixión, El Levantamiento de la cruz y El Descendimiento de la cruz que después Constantijn Huygens presentó al príncipe. Este había adquirido El Levantamiento de la cruz y El Descendimiento posiblemente para el palacio Noordeiden en La Haya y encargado al pintor los siguientes : El entierro de Cristo , La Resurrección y La Ascensión . Tiempo después , el príncipe le encargaría dos escenas más para completar la serie , La Adoración de los pastores y La Circuncisión , hoy perdida, que Rembrandt le entregó en 1646. Fue el último encargo que el pintor recibió de la corte, ya que Friederik Hendrik murió al año siguiente y con su sucesor se impuso el gusto francés en la pintura y moda holandesa.






En Holanda, tras la prohibición en los templos impuestos por el calvinismo , la representación de la Pasión, tema habitual de los grandes cuadros de altar en el mundo católico, había quedado restringido a los grabados o pequeños cuadros destinados a capillas o gabinetes privados Por lo tanto, este encargo permitía a Rembrandt medirse con los pintores flamencos, en concreto con sus grandes maestros Rubens, Van Dyck y Jordaens de los que Huygens había adquirido diversas obras para la colección del príncipe.




Por la citada correspondencia con Huygens sabemos que la serie fue pintada en 1632 y 1646. A pesar de que en la última carta a Huygens , fechada el 12 de enero de 1639 donde le anunciaba que había acabado La Ascensión , afirma que El Entierro y La Resurrección estaban a medio acabar , desde febrero de 1636 , entregó estas dos escenas hasta el mismo año de 1639 . A modo de disculpa, Rembrandt explicaba que el retrato se había debido al interés que tenía por lograr plasmar en ambas escenas un dinamismo lo más natural posible. Y en efecto, ambas son, sin duda, las representaciones más naturalistas y, por lo tanto, más veraces y conmovedoras de la serie.




A lo largo del siglo XVIII todas las escenas de esta serie sufrieron pérdidas y repintes, lo que impide su correcta apreciación . En El Entierro hay una pérdida importante en el grupo que se encuentra a la entrada del sepulcro. Sin embargo, las numerosas copias que se hicieron de este cuadro- algunas del círculo de Rembrandt- permiten hacernos la idea de cómo era.




El formato alargado y con el lado superior redondeado , frecuente en los grandes cuadros de altar, es común a toda la serie. El cuerpo inerte de Cristo, semienvuelto en un sudario blanco es introducido con gran delicadeza en el sepulcro. el espacio se articula en torno a tres focos de luz de diferente intensidad: el principal procedente de la vela que sujeta José de Arimatea , un segundo foco, procedente del farolillo, ilumina directamente a la Virgen Maria- con la cabeza cubierta con un manto negro - y las santas mujeres sentadas a los pies del sepulcro, llorando ; por último, al fondo, un tercer foco sobre el que se recorta a contraluz un grupo de asistentes agolpados a la entrada del sepulcro, ilumina dramáticamente una parte del Gólgota , con una muchedumbre ante las tres cruces. Es decir, Rembrandt retoma aquí un recurso habitual de la pintura flamenca del siglo XVI , consistente en incluir en el fondo una pequeña escena que proporciona la clave que explica la escena principal.




Es la escena con mayor profundidad de toda esta serie. A grandes rasgos sigue muy de cerca el aguafuerte de La resurrección de Lázaro de 1632; la dsiposición del cuerpo de Cristo , la dramática iluminación , la apertura hacía el paisaje y los pesados cortinajes que adornan el sepulcro . Sin embargo, frente a la teatralidad y la gesticulante expresividad de los testigos de la escena grabada, aquí todo es emoción contenida . Ningún gesto desgarrado, ningún movimiento brusco. De las figuras tan sólo emanan silencioso dolor, desconsuelo.




Mercedes Tamara
12-03-2014


 Bibliografía : Rembrndt " Pintor de historias " edic El Viso