sábado, 23 de junio de 2012

LA RUEDA DE LA FORTUNA DE EDVARD BURNE JONES

LA RUEDA DE LA FORTUNA 1883


La rueda de la Fortuna
óleo sobre lienzo 200 x 300cm
Musée d´Orsay Paris 




Entre las personificaciones de entes abstractos imaginados por los griegos,  sin duda alguna sobresale por su trascendencia iconográfica la figura de Tyche,  cuya traducción es “suerte”. La suerte puede ser mala o buena pero lo normal , entre los griegos, era que se utilizara para aludir a la buena.  La iconografía la muestra , a principios del siglo IV a.c., en pie y vestida con túnica y manto, portando un atributo tan elocuente como la cornucopia o cuerno de la abundancia. 

Mientras en Grecia se desarrollaba esta imagen, en el Lacio se adoraba a una diosa llamada Fortuna, que hasta el final del imperio fue una única diosa benefactora, cu
bierta de múltiples atributos para hacer afortunados a sus fieles en todos los órdenes de la vida.


Durante la Edad Media se borró la visión positiva que los antiguos tenían de la Fortuna.San Agustín consideró que la Fortuna era ciega, dispensadora de bienes terrenales y por tanto instrumento diabólico. Se convirtió así en una señora ambivalente de los vaivenes de la vida y el atributo de la cornucopia se sustituyó por una rueda que girando enaltece o hunde a todos los seres humanos. De ahí la expresión:la rueda de la fortuna.

A finales del siglo XV se perfiló un nuevo cambio y los humanistas le devolvieron el sentido clásico, añadiendo a su iconografía unas alas para mostrar la velocidad con que se mueve. Esta es la iconografía, la clásica, la que se ha utilizado este año para el anuncio navideño de la lotería.



"Mi rueda de la Fortuna es una imagen verdadera; viene a buscarnos, cuando le toca a cada uno, y luego nos aplasta", escribe Burne-Jones en un patético y desabusado comentario. La obra constituye un ejemplo perfecto de su afición por los mitos clásicos, como por las leyendas medievales, donde se mezclan una confusa sensualidad y el sentimiento de inquietud que logran que su simbolismo sea uno de los más agrios. Esta Fortuna es una de sus más fuertes composiciones. La rueda ocupa todo el plano del cuadro, de arriba a bajo, en un movimiento inexorable de subida y bajada, mientras que la gigantesca e implacable diosa se opone a las figuras de los mortales impotentes: un esclavo, un rey y un poeta.

El plano del lienzo está completamente ocupado por los cuerpos y la rueda, la paleta de colores va de los grises acero a los morenos, intensificando la atmósfera sofocante y la impresión de fatalidad sin esperanzas. El personaje femenino está representado envuelto en una toga antigua, cuyo plegado boticeliano está admirablemente dibujado; los desnudos se inspiran de las figuras realizadas por Miguel Ángel para la Capilla Sixtina.

El cuadro fue mostrado en Londres en 1883 y de inmediato reconocido como una obra capital del movimiento Prerrafaelita.

Mercedes Tamara Lempicka 
23 junio 2012



Bibliografía : El Prerrafaelismo, Edic Taschen

jueves, 21 de junio de 2012

LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD . EL GRAN FERROCARRIL HACÍA EL OESTE DE WILLIAM TURNER

LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD . EL GRAN FERROCARRIL HACÍA EL OESTE 1844

Lluvia, vapor y velocidad . El gran ferrocarril hacía el oeste
óleo sobre lienzo 91x 122 cm
Londres, The National Gallery 




William Turner pintó la naturaleza como no lo había hecho antes ningún otro  artista , como un  cosmos de color y de la luz. John Ruskin ( 1819 -1900 ) expuso en 1843 , en su libro Modern  Painters, que a este genio le interesaba un modo de ver moderno y de futuro , que deseaba recuperar aquel estado que " podría denominarse la inocencia del ojo " . De orientación le sirvieron los paisajes de Claudio de Lorena y las reflexiones de Edmund Burke sobre lo "bello y sublime ". En 1799 Turner vio por primera vez una vista del puerto de este artista :¡ Así había  que pintar la luz " . Las graduaciones vaporosas de Claudio de Lorena y la vista al sol le parecieron insuperables . Nadie, creía podría alcanzar esa maestría . En esto , sin embargo , se equivocaba.

Lluvia, vapor y velocidad está horizontalmente dividido en dos mitades : la superior consta de una textura relativamente esponjosa de tonos amarillos , clareada por grandes secciones de blanco y sombreados gris azulado . Esta estructura cromática se sigue leyendo, sin problemas, como un cielo atmosféricamente movido, mientras que la forma completamente difusa en que  se presenta el colorido en la mitad inferior del cuadro apenas podría descifrarse , si Turner no hubiera dado a la izquierda signos concretos -la pequeña barca y el gran puente-que permiten reconstruir el conjunto como un paisaje.

Hacía el lado derecho e inferior del cuadro , los colores forman una diagonal negra parduzca que se ve cada vez más claramente , y que representa el puente de Maidenhead , sobre el que se  acerca el observador un tren, en una sugestiva perspectiva en movimiento. Partículas de pintura blanca y roja , aplicadas con el cuchillo de la paleta , marcan-en el negro de la locomotora- la energía del motor , con sus chispas . En el movimiento opuesto hacía el tren , esta diagonal está cruzada por trazos de color , al parecer las huellas de deja la lluvia azotada por el viento, que  refleja la luz del sol .

La velocidad , extremadamente elevada , que quiere representar , la  interpreta Turner también con una liebre-dificilmente reconocible- que intenta competir , sin  éxito , en velocidad con el tren. El cuadro ilustra no solo el comienzo de la era del ferrocarril , sino que parece haber sido plasmado desde un tren en rápido movimiento. Al parecer durante un viaje en ferrocarril sacó la cabeza por la ventana del compartimento , mientras llovía a mares , para estudiar las nuevas percepciones unidas a la velocidad , la difuminación visual del punto de fuga, la falta de nitidez en el primer plano como consecuencia de esa velocidad

Mercedes Tamara
21 junio 2012



Bibliografía : Turner, Edit Biblioteca El Mundo

martes, 19 de junio de 2012

ALMUERZO EN LA ALHAMBRA DE MARIANO FORTUNY


ALMUERZO EN LA ALHAMBRA
óleo sobre lienzo 87,5 x 107 cm
Colección particular




Como si de un fotógrafo se tratara, Fortuny nos muestra en este lienzo una escena cotidiana en la tarde granadina. En la zona de la derecha una joven escucha embelesada la música que toca su acompañante mientras en el centro de la composición hallamos a tres hombres jugando a las cartas mientras un cuarto flirtea con la dama del abanico, sentada en el banco de piedra. Las figuras se recortan ante una pared blanca donde se encaraman dos niños - posiblemente los hijos del pintor - apreciándose tras ellos la frondosidad de un jardín andaluz, permitiendo ver entre las parras el azulado cielo. 

La escena está cargada de vitalidad y naturalismo, interesándose el maestro por la luz de un momento determinado como harán Monet y Renoir, aunque los tipos que Fortuny muestra están alejados de los maestros impresionistas. El estilo minucioso y detallista del pintor catalán alcanza cotas sublimes a pesar de su pincelada rápida, apreciándose todo tipo de detalles en rostros, texturas o calidades, sin abandonar una elevada admiración hacia el color, creando admirables contrastes que otorgan más fuerza a la composición. La obra fue subastada en Nueva York durante el año 1946, siendo adquirida por un coleccionista particular en 5.500 dólares

Mercedes Tamara Lempicka 
19 junio 2012


Bibliografía : Fortuny , Museo Nacional de Arte de Cataluña