sábado, 21 de septiembre de 2013

EL CAÑONAZO WILLEM VAN DE VELDE EL JOVEN


EL CAÑONAZO 1664
El cañonazo
óleo sobre lienzo 78,5 x67 cm
Amsterdam, Rijkmuseum






Junto a su padre , también pintor de marinas , Willem van de Velde llega en 1636 a Amsterdam , donde nacerá su hermano Adrián , pintor de paisajes y animales. Fue primero discípulo de su padre y más tarde de Simon de Vlieger, especialista en marinas. En 1652 alcanzó el grado de maestro en Amsterdam y en 1672 fue llamado por el rey Carlos II de Inglaterra que poco después le nombrará pintor de la corte.




Con Jan van Capelle, van de Velde creó un nuevo tipo de marina, concebida como el retrato de una embarcación en particular, donde el barco y la navegación se entienden como un espectáculo digno de ser contemplado . Sus cuadros de barcos y batallas en el mar muestran casi siempre un mar calmo o ligeramente agitado y se caracterizan por el acabado de los detalles y los efectos especialesde luz y color , que producen escenas cargadas de ambiente.




Van de Velde era especialista en marinas, o más exactamente retratista de barcos. Aunque también nos han llegado cuadros de historia , representaciones de batallas visuales , sus marinas tienen otro carácter : los barcos de todo tipo han echado el ancla, están simplemente allí, constituyendo así un objeto notable .El pintor era conocedor de la materia : en Holanda no habría encontrado ningún  comprador de no haber plasmado la realidad , desde el casco del barco hasta los aparejos.











La flota holandesa en el estrecho de Guinea , 1664







Pero la minuciosidad con que aparecen los barcos hace pensar en una naturaleza muerta . Un barco dispara una salva ; el efecto acústico se hace visible en la nube de humo y vapor; un espectáculo atmosférico , el mar aparece como una caja de resonancia que hace audibles los tonos. El poeta francés Paul Claudel descubrió este lienzo con palabras muy acertadas: " Es como si esta señal , a este repentino estallido de un sonido en una nube de humo , la naturaleza se paralizara por un instante: ¡ Fuego¡ . Y es como si la atención del mar llegara hasta nosotros . La orgullosa disposición de las vergas y velas parece dar una orden a la inmensidad circundante . Es uno  de los cuadros que más que verse, se oyen"


Mercedes Tamara 
21-09-2013








Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo




jueves, 19 de septiembre de 2013

PATÍO DE LA CASA DE SAMUEL LEVY TOLEDO MARTIN RICO

PATÍO DE LA CASA DE SAMUEL LEVY 1893
Patío de la casa de Samuel Levy, Toledo
óleo sobre tabla 35 x 24 cm
Colección particular








En 1893, Rico volvió a trabajar en Toledo, quizá buscando una nueva inspiración  en los motivos que había trabajado dieciocho años antes. En esta etapa de su  trayectoría , el triunfo de sus paisajes venecianos entre los coleccionistas norteamericanos le había llevado a ceñirse a aquelos motivos. En la opinión de su  amigo Aureliano de Beruete esta estancia en Toledo, en la que él le acompañó, se  debió al interés del artista por ampliar los motivos de sus pinturas en este período . No menos de catorce cuadros pintó entonces en la ciudad , todos de pequeño tamaño , algunos de los cuales regaló a sus amigos. Sin embargo, el intento no llegó  a cuajar a pesar de la calidad de las obras , dadas las predicciones ya muy asentadas de su clientela. 






Esa estancia de trabajo, por otra parte, fue la última de larga duración que como pintor desarrolló en España .Quizá le desengañara la escasa salida de estas obras  entre sus marchantes. También pudo retraerle la convicción acerca de la incultura e incomodidades del país, en comparación con París y Venecia . Es significativo, en este sentido , que la última anécdota que el artista narró acerca de los percances acaecidos en su oficio de pintor al aire libre , le ocurriera precisamente allí y entonces.




Esta pintura, solo conocida hasta ahora a través de la imagen publicada meses después de haber sido realizada , ha de estar entre las de mayor calidad que realizó en esa campaña. Se trata de la casa de Samuel Levy, tesorero del rey Pedro I , que pasó luego a propiedad de los marqueses de Villena y se supuso que había sido  residencia de El Greco. Por otra parte la casa se asociaba con evocaciones legendarias , vinculadas con el triste fin de Levy, injustamente expulsado y asesinado por orden del rey y , con la migromancia practicada por Enrique de Villena.




El artista ya había trabajado en la casa en 1873 y es significativo que tomara entonces apuntes en su cuaderno no solo de la portada y de la reja de la ventana del patío, elementos que utilizó en La aguadora , sino también en la galeria de piso alto y de la ornamentación de su puerta . En 1893, en un cuaderno diferente, Ricovolvió  a dibujar distintos aspectos del interior de la casa como las bichas platerescas de la rejería, y el gran número de estudios preparatorios que realizó para otros aspectos traduce el interés que le mereció el cuadro.




Así, en un ambiente lleno de vegetación , estudió con detalles los elementos arquitectónicos de este patio del renacimiento toledano. La pintura se anima con un punto de artificio por tres figuras femeninas , que no mantienen relación entre sí y  que, con sus abanicos abiertos, dos de ellas, parecen sugerir disponibilidad y espera . Como en su obra de 1875, el artista volvió a plasmar la intensidad nitida del cielo castellano en una azul muy puro, bajo el que destaca la belleza del colorido de los muros encalados, los azulejos y los malvas reales . Las sombras finamente coloreadas en la pared enriquecen con sutileza el cromatismo .




En estos años el interés de Rico en la arquitectura española del Siglo de Oro se había difundido a través de varios dibujos para ilustraciones. La atención a la arquitectura característica de Toledo , con su fusión de elementos mudéjares y renacentistas, es un rasgo distintivo del interés del artista en captar la impresión de un lugar través de sus rasgos más propios y castizos 




Mercedes Tamara Lempicka

19 -09-2013


miércoles, 18 de septiembre de 2013

LA NIÑA DE LAS NARANJAS JULIO ROMERO DE TORRES


LA NIÑA DE LAS NARANJAS 1928
La niña de las naranjas
óleo sobre lienzo 94x78,7 cm
obra inédita




La niña de las naranjas es una obra "excelente e inédita", como ha sido calificada por los asesores de la sala, representa a una mujer joven sentada, mientras sujeta un frutero con naranjas en actitud pensativa fijando la mirada en el espectador. La dama está situada ante una ventana frente a la luz y al cielo, una composición que puede simbolizar la apertura a la esperanza. LLeva una especie de túnica de color blanco formando pliegues y de su hombro derecho cae una túnica roja que bordea la silla en la que está sentada la protagonista En el fondo se insinúa una mujer de espaldas  en una calle cordobesa con figuras misteriosas y un tratamiento pictórico muy avanzado para la época en que se realizó la obra




 Esta misma temática protagoniza otros cuadros del pintor, entre los que figura una obra de esta misma época, realizada en 1.928. Se trata de Camino de bodas .Anteriormente entre 1925 y 1926 pinto otro cuadro también titulado La niña de las naranjas en el que pintó a una mujer de medio cuerpo en una posición inversa -mirando al espectador -situada a la derecha del lienzo aoma su  pecho izquierdo , mientras que con la mano derecha sostiene varias naranjas

El tema central del cuadro  representa una concepción mixta entre el bodegón y la figura humana, dos líneas argumentales simultáneas que el maestro utiliza también frecuentemente en obras tan conocidas como Naranjas y limones , de 1.927, y La niña de los limones , de este mismo periodo.

Según el informe que acompaña la obra, la composición equilibrada armoniza la introducción de bodegón y retrato destacando la inclusión de la fruta en el contexto. Esta iniciativa no es exclusiva de Julio Romero y ya aparece en autores clásicos como Rafael en Las Tres Gracias y Alberto Durero en Adán y Eva . Ambos pintores influyeron en el estilo propio del retrato, especialidad en la que el pintor cordobés alcanza la genialidad.



Mercedes Tamara 
18-09-2013

Bibliografía : Julio Romero de Torres : Entre el mito y la realidad " Colección Carmen Thyssen Bornemizsa
                     

domingo, 15 de septiembre de 2013

UN CANAL CERCA DE POISSY MARTIN RICO

UN CANAL CERCA DE POISSY 1869
Un canal cerca de Poissy
óleo sobre lienzo 34x 56 ,5 cm
Filadelfia, Drexel University, The Drexel Collection


La obra , que también se ha titulado Sena , es buena muestra del gusto del artista por las aguas en calma, a veces remansadas en un meandro del río ,una esclusa o un canal , tal y como revelan diversos cuadros pintados en 1869, 1870 y, también en 1872 en Cloyes. Este es uno de los más singulares por el carácter estancado de la superficie del agua, en la que se acumulan gran número de botes cuyas diferentes posiciones , estudiadas por el artista, ordenan la composición en profundidad hacía las construcciones que la cierran, bajo un frente de árboles.


El camino sobre la terraza de la izquierda, con varias figuras en él , resalta la  perspectiva hacía el fondo, de modo poco habitual en este período de la trayectoria de Rico. En cambio, es frecuente , el recurso utilizado por el pintor en los cuadros de Poissy , y también después de disponer las nubes desde el borde superior hasta el horizonte en una sucesión de masas decrecientes, lo que acentúa también la impresión de lejanía.




Interesado por los rústicos embarcaderos de madera y por los palos de atraque, Rico los representó con cuidado dibujo en los distintos términos . La importancia  concedida a todos estos elementos relacionados con el agua, la pesca y la navegación anticipa lo que pocos años después tendría en sus cuadros venecianos en los que profundizaría sobre todos estos aspectos con un color  más vivo y brillante.




Dada la tranquilidad de las aguas , los reflejos aparecen con un cierto estatismo, tratados con amplias manchas con un sentido más sintético que en otras obras de mayores dimensiones . En ellos se da una suave transición de tonos. Es muy sobría la armonía de colores verdes y grises claros, con un único contraste entre los tonos oscuros de los botes y los blancos de los cobertizos al fondo, resaltados por la luz del sol entre las nubes , también marcadas a trechos , sobre el camino.

Mercedes Tamara

15 -09-2013


Bibliografía ; El paisajista Martín Rico Edit Javier Barón, Museo Nacional del Prado                            Madrid