viernes, 13 de febrero de 2015

LA MALA NOTICIA JEAN-HONORÉ FRAGONARD

LA MALA NOTICIA 1780
La mala noticia
óleo sobre lienzo 45,7 x 35,8 cm
Colección particular






Jean-Honoré Fragonard (Grasse, 5 de abril de 1732 – París, 22 de agosto de 1806) fue un pintor y grabador francés de estilo rococó cuyo estilo fue distinguido por la exuberancia, y el hedonismo . Uno de los artistas más prolíficos activos en las décadas del Antiguo Régimen , Fragonard produjo más de 550 pinturas (no contando dibujos y las aguafuertes ), las cuales solamente cinco son anticuados. Entre sus obras más populares están las pinturas de género que transportan una atmósfera de intimidad y velado erotismo.

En el año 1780 Fragonard realizó esta composición plena y cálida , donde se aprecia la delicadeza del pincel , la suavidad de la iluminación que hace resaltar la figura de la protagonista . Esta coloración está muy matizada de blancos y grises rosados y nacarados que se oponen a los rosas y el fondo dorado de las cortinas y el magnífico color  negro de la pantalla que está situada junto a la carta recortada por la cinta que cae sobre la butaca.

Una creación como La mala noticia el artista dota a la cara de la protagonista de gran expresividad ; su rostro demuestra la tristeza que tiene al recibir una carta , posiblemente de su amante, con malas noticias . Esta pintura marca una etapa esencial y demuestra la madurez de Fragonard que parece ser que se inspiró en escenas de género de las pinturas holandesas.

Mercedes Tamara ( autora )
13-02-2015

Bibliografia : Datos biográficos de Fragonard extraídos de Wikipedia

jueves, 12 de febrero de 2015

RETRATO DEL ENANO MICHOL JUAN CARREÑO DE MIRANDA

RETRATO DEL ENANO MICHOL 1670-1682
Retrato del enano Michol
óleo sobre lienzo 123,5 x 103.5 cm
Colección privada


En la corte de los Austrias en Madrid era habitual la presencia de enanos, lo cuales además de servir de entretenimiento y distracción hacían también las faenas de un criado , de acompañantes e instructores de los niños de la familia real. 

Velázquez a mediados del siglo XVII , le dio un nuevo giro a estos personajes dotándolos de más humanidad y haciéndoles protagonistas de algunas de sus pinturas que tuvieron gran influencia en artistas posteriores al artista sevillano. Entre ellos hay que mencionar a Juan Carreño de Miranda que en el Retrato el enano Michol
nuestra también una fisonomía amable . Se cree que esta pitura podría ser un retrato de un tal Miguel Pol, que llegó a Madrid desde Italia durante la década de 1670 para entrar al servicio de la corte de Carlos II.

Carreño lo retrata rodeado de animales ; perritos falderos, cacatúas y pájaros , cosa que hace pensar que con ellos entretenía a los miembros de la corte. La granada abierta que está sobre la mesa podía simbolizar la vida eterna y también parece que se trataba de un emblema del protector real de Michol.

En esta obra Carreño sigue fielmente el modelo establecido por Velázquez en el intento de evitar ridicularizar los rasgos físicos de los enanos , ya que Carreño los ha pintado con trajes elegantes con casacas y calzones negros que estilizan la figura del enano. Las manos y la cara resaltan con el negro de la vestimenta . Michol contempla al espectador con dignidad imperturbable característica de la serie de retratos de enanos de Velázquez con pincelada suelta y un tratamiento impresionista de las formas.

Mercedes Tamara ( autora )
12-02-2015



lunes, 9 de febrero de 2015

LA VENERABLE MADRE JERÓNIMA DE LA FUENTE DIEGO DE VELÁZQUEZ

LA VENERABLE MADRE JERÓNIMA DE LA FUENTE 1620
La venerable Madre Jerónima de la Fuente
óleo sobre lienzo 160 x 110 cm
Museo Nacional del Prado, Madrid 



Se trata de una de las las obras más antiguas firmadas y fechadas por Velázquez.Precisamente el descubrimiento de esa inscripción cuando se restauró con el motivo de la Exposición franciscana de 1927 obligó a cambiar la autoría del cuadro , que hasta entonces se atribuía a Luis Tristán . En 1944, fue adquirido por el Ministerio de Educación Nacional a las religiosas del convento toledano de Santa Isabel la Real, donde probablemente había permanecido desde fechas muy cercanas a la de la ejecución.

Conocemos la identidad de la retratada gracias a una larga inscripción que aparece en la parte inferior en la que se detallan algunas de las circunstancias vitales. Fue añadida por mano distinta a Velázquez , pues algunos hechos que relata son posteriores a la ejecución de la obra. Representa a sor Jerónima de la Fuente o de la Asunción ( 1555-1630 ) , una religiosa clarisa que jugó un papel destacado en la historia de su orden y de la evangelización del Lejano Oriente . Había nacido en Toledo, donde su padre ( Pedro García Yánez ) ejercía como prestigioso jurista . Desde muy niña dio pruebas de su vocación religiosa y según sus biógrafos a los seis años ya ayunaba y utilizaba cilicios . Esa vocación le llevó a ingresar , cuando tenía quince años, en el convento franciscano de Santa Isabel de los Reyes, entre cuyos muros transcurrió la mayor parte de su vida . Allí fue creciendo su autoridad y su fama trascendió  al ámbito de la ciudad y llegó hasta la corte , desde donde era consultada por la reina Márgarita de Austria .

Pero el principal hecho por el que sería recordada fue su decisión de abandonar el convento e iniciar una aventura misionera en tierras lejanas. Como nos recuerda la inscripción, en abril de 1620 partió, acompañada de otras dos monjas y una novicia rumbo a Sevilla . En esa ciudad estuvo entre el 1 y el 20 de junio, y desde allí, vía Cádiz, se dirigió a las islas Filipinas , a las que llegó tras más de un año de travesía . En el momento del embarque , sor Jerónima tenía 65 años de edad , una edad avanzada para los parámetros de la época, y desde luego desaconsejada para iniciar una aventura semejante. Sin embargo, dio pruebas de poseer una gran fortaleza física y mental, y en las islas fundó el convento de Santa Clara, que fue el primero de la zona. Allí vivió hasta su muerte, y en ese tiempo desarrolló también una tímida labor literaria.

Velázquez la retrató cuando rondaba los 65 años , durante las tres semanas en las que estuvo en Sevilla .Probablemente lo hizo a instancias de los superiores de su propio convento toledano, o de las clarisas sevillanas. No era habitual que una religiosa de la edad de sor Jerónima iniciara su periplo de esa envergadura , y todo indica que estaba destinada a ocupar un lugar destacado dentro de la historia de la orden. Por eso, resultaría muy apetecible la posesión de un " verdadero retrato " de alguien que probablemente desarrollaría fama de santidad . Tanto la composición de la obra como una serie de circunstancias relacionadas con ella confirman ese uso como memoria de un personaje digno de ser recordado . La expectativas que generaba la religiosa probablemente son la causa de la existencia de una réplica autógrafa ( colección Fernández Arau ) de ese retrato y de una repetición de su medio cuerpo superior ( colección Apelles ) , que también ha sido atribuida a Velázquez . La réplica se guardaba también en el convento toledano de Santa Isabel  y contiene idénticos elementos , incluídas las inscripciones de la zona inferior y superior. Muestra también una leyenda en la filacteria , que fue suprimida en el original del Prado, cuando se creyó erróneamente , que se trataba de una edición posterior. Los " arrepentimientos " perfectamente visibles en el extremo derecho de la mano sugieren que la versión del Prado es la primera, lo que ha quedado confirmado también por los estudios técnicos que se han practicado a ambas versiones . En ésta también ha aflorado , en la parte superior, huellas de la limpieza de los pinceles . Entre el cuadro del Prado y el de la colección Fernández-Araoz existe, sin embargo, una sutil diferencia en el tratamiento del crucifijo, cuya parte delantera queda en áquel más oculta al espectador.

La manera cono está resuelta la obra se relaciona también con esa función recordatoria . Las inscripciones en latín o la presencia del crucífijo describen los intereses devocionales de la retratada . También a través de la expresión corporal y facial de la retratada del pintor arroja una imagen precisa sobre las cualidades que poseía para llevar a cabo la difícil empresa que perseguía . Si careciéramos de los datos con los que reconstruir la personalidad de esta mujer , no importaría nada , porque Velázquez ha logrado plasmarlos en esta imagen : su energía, su fortaleza, su decisión , su seguridad , su convencimiento absoluto de la importancia de su misión se revelan sin confusión en este cuerpo sólidamente plantado en el espacio indeterminado , en esas manos que sujetan firmes un libro y prácticamente blanden el crucifijo, en esos labios resueltos y en esa mirada llena de experiencia de poder . Sin renunciar a la individualización , Velázquez ha sabido trascender las circunstancias particulares un personaje concreto para legarnos la más exacta descripción del religioso fuerte y voluntarioso tan característico de la vida española . Para ello, ha usado una factura pictórica muy minuciosa y detallada , que le permite describir verazmente cada uno de los pliegues de su rostro o de sus manos venosas , así como las diferentes texturas del hábito. Igualmente , ha reducido mucho las gamas de color y tanto el suelo como el fondo y el hábito se resuelven a base de ocres y grises con escasas diferencias entre ellos , que sirven no sólo para propiciar un clima general de pobreza y austeridad, , sino también para que la atención del espectador se concentre en las partes más expresivas de la composición , que son también las más luminosas y las que ofrecen una mayor variedad cromática : el rostro, las manos, el crucifijo y la epigrafía original.

Mercedes Tamara
9-02-2015

Bibliografía : Portús Javier . Caravaggio y la pintura realista europea ,MNAC