viernes, 16 de diciembre de 2011

LA MUJER DE ROSA ( RETRATO DE OLIVIA DE SUBERCASEAUX ) DE GIOVANNI BOLDINI

LA MUJER DE ROSA ( RETRATO DE OLIVIA DE SUBERCASEAUX ) 1916
LA MUJER DE ROSA ( RETRATO DE OLIVIA DE
SUBERCASEAUX )

Óleo sobre lienzo 163x 111cm
Ferrara Galleria d´Arte Moderna 
Museo Giovanni Boldinni


Datado en 1916 por el propio Boldini , este retrato , que permaneció siempre en la  colección privada del artista y que pertenece a su época de madurez tardía, representa una de sus pruebas pictóricas más convincentes del período siguiente al estallido de la Primera Guerra Mundial. Según la literatura de la época la modelo parece que pertenecía a una familia chilena con la que  Boldini tenía relaciones profesionales desde  1887.


Dejando a un lado la identidad de la modelo lo que llama la atención es que, a pesar de la avanzada edad , el pintor que ya pasaba de los setenta , siguiese trayendo a su taller a miembros de la nobleza y de la alta sociedad procedente de todas las partes de Europa y América.


La excepcional habilidad pictórica y la gran capacidad de introspección psicológica , unidas a un gran repertorio de poses refinadas y muy elegantes , a veces excéntricas y a una amplia  gama de armonías cromáticas siempre diferentes y bien orquestadas, hacía de él,uno de los retratistas más solicitados de la alta sociedad internacional.


Desde finales de la primera década del siglo XX ,el estilo del pintor se había vuelto cada vez más audaz. La materia pictórica deshilachada y deshecha se extiende a grandes y enérgicas pinceladas que permiten obtener, con extremada aunque sabía  autenticidad , todos los reflejos de la seda y de  los terciopelos así como la frescura de las flores.


Mercedes Tamara 
16 diciembre 2011



Bibliografía : Obras de la Belle Epoque, MNAC

jueves, 15 de diciembre de 2011

ESPEJO DE AGUA JOHAN AXEL GUSTAV

ESPEJO DE AGUA 1894

ESPEJO DE AGUA
óleo sobre lienzo 184 x292 cm
París Museo d´Orsay

Esta realización monumental constituye sin duda la obra maestra del sueco Johan Axel Gustav Acke y un bello ejemplo de la unión de las artes, tan activamente fomentada en torno a 1900. Constituye también un jalón de primer orden en el desarrollo artístico de la corriente nacionalista escandinava.

El cuadro fue comenzado en septiembre de 1894, cuando Acke realizaba una estancia en el seno de una colonia de artistas, en una isla del archipiélago de Estocolmo. Unos cuantos meses más tarde, el artista decide realizar un imponente marco cuya decoración esculpida estaría en armonía con la temática del lienzo. En efecto, los elementos acuáticos y forestales pintados, las ramas de coníferas esculpidas pobladas de pájaros trepadores, constituyen un himno a la naturaleza escandinava. A lo largo del año 1895, la obra se modifica: del cuadro mural, se transforma en una amplia pantalla para colocar en el centro de una estancia. Se concibe entonces un reverso, bajo la forma de cinco paneles estrechos que representan un ballet de nixes – ninfas de las aguas en las leyendas germánicas – que sostienen un pilón luminoso.


La temática del Espejo del agua está basada en la ósmosis del cuerpo humano desnudo y de la naturaleza, como lo hizo en otras obras, para celebrar prácticas naturistas de las que era un ferviente adepto. Aquí, ambos cuerpos femeninos no se entregan a meros juegos acuáticos y deportivos, sino que parecen lanzados en una carrera irreprimible. ¿No podrían estar dotados de un valor alegórico y a caso no aludirían Suecia viniendo al socorro de Finlandia oprimida por la Rusia zarista? Esta hipótesis podría ser confirmada por el hecho que Acke ha retomado su cuadro diez años después de haberlo acabado, acentuando la luminosidad mediante tonalidades de un azul contundente, justo antes de enviarlo a la Exposición internacional de San Petersburgo de 1908.

Mercedes Tamara 
22-10-2014



Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo



miércoles, 14 de diciembre de 2011

RETRATO DE FERNANDO VII DE FRANCISCO DE GOYA




RETRATO DE FERNANDO VII 1814

RETRATO DE FERNANDO VII
óleo sobre lienzo 207 x 140 cm
Madrid, Museo Nacional del Prado




Este retrato de Fernando VII entró en la colección en 1935 y figura en sus catálogos desde 1937. Previamente a su adquisición, la pintura había sido publicada por Mayer en un artículo monográfico dedicado al pintor en la revista Pantheon , siendo objeto, dos años más tarde, por parte del mismo crítico, de un informe destinado a sus nuevos propietarios.


 En ese texto, un poco antes de la compra de la tela, se comentaban detalles estilísticos y se abordaba la autoría de la pintura . Esta imagen del monarca español se conoce desde 1910, cuando se presentó en la exposición organizada por el Ayuntamiento de Barcelona; la tela pertenecía a Francisco de Goya de Sáenz . En 1929, de nuevo en Barcelona, se exhibió en la Exposición Internacional Arte en España, en cuyo catálogo figuraban como prestadores los Sres. Riva y García .


El lienzo se inscribe dentro de un grupo de pinturas con el mismo motivo atribuido al pintor y fechado tras acabar la Guerra de la Independencia en 1814. El conjunto no fue un encargo hecho directamente por Fernando VII, sino que, con toda probabilidad, fue solicitado por los responsables de determinados organismos públicos e instituciones provinciales para que la imagen del monarca presidiera sus respectivas sedes.

El rey, en estas representaciones, de cuerpo entero o de busto, aparece siempre con el mismo gesto, mirando de frente, con el rostro de tres cuartos variándose los fondos y la indumentaria El. monarca posó para el pintor en 1808, con motivo del retrato ecuestre que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La similitud entre el retrato de la Academia y algunas de estas pinturas ha llevado a pensar que tal vez se utilizó para todos el mismo boceto, aunque, en alguna ocasión, también se ha mencionado, como fuente, un dibujo conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid donde el rey mira hacia la izquierda y se le representa más joven .




Fotografías antiguas de la pintura muestran algunos daños, especialmente pérdidas de pintura en la capa roja del monarca, próximas al ángulo inferior izquierdo, así como pequeñas faltas en el rostro. 


Mercedes Tamara 
14 diciembre 2011


Bibliografía : Goya, Edit Biblioteca El Mundo