jueves, 20 de febrero de 2014

LA LECCIÓN DE MÚSICA FREDERIC LEIGHTON

LA LECCIÓN DE MÚSICA 1877
La lección de música
óleo sobre lienzo 92, 8x 95.3 cm
Guildhall Art Gallery , Londres





En la actualidad lord Frederic Leighton ( 1830-1896 ) es recordado por sus escenas de mitología clásica , pero los temas que abordó fueron muy variados. Los largos viajes que emprendió a países árabes, por ejemplo, le inspiraron un gran número de pinturas orientalistas.




El orientalismo , tema popular en el arte europeo del siglo XIX, surgió a raíz de las campañas napoleónicas de Egipto ( 1798- 1801 ) y se consolidó gracias a una serie de importantes hallazgos arqueológicos y a la publicación de narraciones de viajeros. La mayoría de los artistas basaron sus pinturas en estas fuentes de segunda mano, pero lord Leighton formó parte del selecto grupo que se pudo permitir viajar a esos lugares.




Cuando en 1857 visitó Argelia se encendió su pasión por el arte árabe . Lord Leighton amasó una gran colección de baldosas y cerámicas, e incluso instaló un vestíbulo árabe en su residencia de Londres. A pesar del conocimiento que tenía de Oriente Medio, no pintó sus escenas orientalistas con la intención de que parecieran auténticas , sino que las plasmó al gusto occidental con el objeto de financiar sus viajes.





En La lección de música , el decorado interior y los pies descalzos de las muchachas pretendían rememorar el tema del harén, muy comercial por aquel entonces. Los fastuosos trajes formaban parte de una colección que Leighton había adquirido durante un viaje a Damasco en 1873. Las modelos, en cambio, eran obviamente europeas. La pequeña, concretamente era Corinnie Gilchist ( 1863-1946 ) que también posó para Whistler y para la cámara de Lewis Carroll.


Mercedes Tamara

20-02-2014


Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo

martes, 18 de febrero de 2014

AUTORRETRATO CON LA MUERTE TOCANDO EL VIOLÍN ARNOLD BOCKLIN

AUTORRETRATO CON LA MUERTE TOCANDO EL VIOLÍN 1872
Autorretrato con la muerte tocando el violín
óleo sobre lienzo 75 x 61 cm
Staatliche Museen, Alte Nationalgalerie, Berlín






La muerte fue un tema recurrente en la obra del pintor Arnold Böcklin 
( 1827-1901) patente también en este famoso autorretrato. A partir de 1850 , Böcklin cultivó un arte alegórico y muy personal poblado de figuras del mundo del mito , la leyenda y la superstición. Con el estallido de la guerra franco- prusiana, Bócklin y su familia huyeron de París y se establecieron en Múnich . Tras presenciar la muerte de varios de sus hijos y vivir con el temor de ser víctima del cólera, no es de extrañar que las pinturas de Bócklin de ese período fueran tan morbosas.




Este autorretrato, fiel a la tradición romántica , es la personificación del artista como el héroe que observa al espectador con altanería en un atrevido claroscuro. La lasciva figura de la muerte parece desmentir la idea , a la par que la refuerza. Bócklin escucha con atención la melodía de la muerte, pero ¿ acaso reconoce con ello la fugacidad de la vida o está desafiando a la muerte y sugiriendo que su arte le garantizará la inmortalidad ? . En los años posteriores Böcklin creó las obras que le harían famoso ; pinturas oníricas que le vincularon al arte simbolista y que influyeron en los surrealistas.



Tras su muerte, Bócklin fue considerado el pintor más sobresaliente del mundo germánico, hasta el punto de que el segundo movimiento de la Sinfonía nº 4 de Gustav Mahler : " La muerte coge el violín " , que se estrenó ese año, se inspiró en el cuadro.




En 2001, Suiza editó un sello que reproducía este autorretrato para conmemorar el centenario de la muerte del artista. No deja de ser revelador que la representación de la muerte no apareciese con él




Mercedes Tamara
18-02-2014


Bibliografía : " 1001 Pinturas que hay que ver antes de morir " Edic Grijalbo



lunes, 17 de febrero de 2014

VERANO GUNNAR BERNDTSON

VERANO 1893
Verano
óleo sobre lienzo 61x 44 cm
Museo de Arte de Turku, Turku





Estudiante de pintura en París, el pintor finlandés Gunnar Berndtson ( 1854-95 ) exponía con regularidad en la Academia de Bellas Artes de París , Berndtson plasmaba casi siempre temas de género , sobre todo interiores elegantes y escenas campestres de vegetación frondosa . Verano combina el paisaje finlandés y la vida burguesa del siglo XIX . Esta visión romántica de un día de verano soleado contrata con la realidad de la vida finlandesa en aquella época, predominantemente agrícola y con lugares todavía sumidos en la pobreza.


El humor lánguido del cuadro habla de la vida de la clase alta , y de sus posibilidades de pasar el tiempo sin hacer nada. En la mayor parte del campo, los meses de verano se dedicaban al cultivo y la siembra. Da la impresión de que la figura femenina ha sido interrumpida por el chico de la barca cuando estaba leyendo , o tal vez se trate de una madre o niñera cariñosa. 




La atención al detalle es impecable: se ven las rocas bajo el agua, el brumoso sol de verano se refleja en la superficie del lago y los pliegues de la ropa de la figura central son complejos y realistas La reputación de Berndtson , se halla algo eclipsada por sus contemporáneos , inspirados por un nacionalismo incipiente y que promovieron la idea de una nación finlandesa mediante el arte .

Artistas como Akseli Gallen Kallela ( 1865-1911 ) pintaron la vida rural empobrecida y temas de la epopeya nacionalista ,el Kalevala . Más que ofrecer un comentario sociopolítico, Berndson, un auténtico pintor de salón , celebra la ropa hermosa y los paisajes tranquilos



Mercedes Tamara
17-02-2014



Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo                                                            

domingo, 16 de febrero de 2014

LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO ABAD HIERONIMUS VAN AEKEN BOSCH

LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO ABAD 
Las tentaciones de san Antonio
óleo sobre lienzo 125 x 169 cm

Colección Masaveu







Al nombre de Hieronimus van Aeken suelen ir unidos los calificativos de extravagante y enigmático. Su particular universo figurativo , lleno de fantasías e imágenes desconcertantes, ha servido para todo tipo de especulaciones sobre posibles prácticas religiosas poco ortodoxas o como reflejo de una personalidad atormentada . Lo cierto es que sus datos biográficos dibujan a un pintor de vida poco emocionante, común en cualquier artífice en el Flandes de finales del gótico. 




Nació en el seno de una familia de pintores de origen alemán ( Aeken es la denominación de Aquisgrán en neerlandés ) que se remonta a su abuelo. los documentos presentan al Hieronimus perfectamente integrado en la estructura gremial artística de su ciudad natal , inicialmente ligada a su padre , Antonius.Hacía 1481 se casó con una joven adinerada, Aleyt van de Mervenne , y en 1486  fue inscrito en la cofradía de Nuestra Señora de la catedral de Hertogenbosch . Su rara presentación del pecado y el trasfondo moral de sus pinturas deriva en gran parte del ambiente piadoso que se preconizaba en ella, dentro de la Devotio moderna. Hacía 1500 su fama se había extendido, recibiendo encargos de personajes encumbrados como el duque de Borgoña, Felipe el Hermoso. 







Realizó imágenes religiosas al uso, pero sus obras más famosas son de marcado sentido moralizante, no exento de jocosidad, plasmado con desbordante imaginación y creatividad . En El jardín de las delicias ( 1500-1505 ) y El carro del heno ( cat 1516 ) , ambas en el Museo del Prado , eleva estos contenidos a una presentación antes reservada a las imágenes estrictamente sacras . Fue en los últimos decenios de su vida cuando firmó sus obras con el apodo de Bosch, con el que fue reconocido. A su muerte, la demanda de sus extraordinarias visiones de tono satírico no decayó , dejando profundo rastro en Pieter Brueghel y la pintura flamenca posterior . 




El coleccionismo de la obra de Bosch en España , donde es conocido como el Bosco, comenzó en fechas tempranas . Fue Felipe II el máximo coleccionista de su obra , seducido por su contenido ejemplarizante en clave religiosa. Por ello circularon numerosas copias y reinterpretaciones de sus característicos motivos que aparecen descritas en los inventarios de las colecciones del siglo XVII como " los sueños del Bosco ". 





En la tradición flamenca las representaciones de san Antonio Abad fueron un tema recurrente . El santo es ejemplo de vida retirada , considerado el fundador del monacato, pero sobre todo de superación de las tentaciones. Durante su reclusión para meditar fue visitado por los demonios , que buscaban torcer su entrega a la oración incitándole a la lascivia , la gula y todo tipo de vicios . Se trataba, por tanto, de un tema abonado para presentar tanto esperpénticas criaturas diablescas como las imposibles deformaciones humanas y animales propias de Bosco. Este lo abordó en diferentes ocasiones siendo el más elaborado e impactante el Tríptico de las tentaciones del Museo de Arte Antiga de Lisboa , del cual se hicieron multitud de copias y versiones de diversa fidelidad.





Esta obra se inspira claramente en la tabla central del tríptico lisboeta, de la que hace una reelaboración absoluta . Por ello, en la exposición de 1988 fue propuesta tentativamente como obra de juventud del Bosco, aunque posteriormente ha sido catalogada como obra de un diestro seguidor del maestro de´s-Hetogenbosch. En todo caso, siempre se ha destacado la extraordinaria calidad de la factura de la obra.





La imagen de san Antonio arrodillado está en parte tomada del modelo de Lisboa, si bien aquí aparece abstraído en la lectura piadosa y es confortado directamente por Cristo. La ambientación es un gran paisaje de tonos verdosos y azulados, la laguna cercana y el incendio de la ciudad que llena de humo el horizonte se incluyen, pero reinterpretados. También se desdobla la presencia del santo , que aparece en el aire atormentado por los diablos para evitar que rezara , hecho que en el tríptico se mostraba separado en una de las puertas.





El tropel de figuras del repertorio del Bosco también se emparentan con El jardín de las delicias como la mujer desnuda y la pareja que asoma de un fantasioso fruto horadado situado en las aguas . Los monstruos y los contados hombres que comparecen en el bullicioso cortejo simbolizan sobre todo la gula y la lujuría, pero también el peligro embotador de los sentidos de la música . La aparente inacción del santo, concentrándose en el rezo, fía en la ayuda de Cristo la superación de todos los vicios.





Mercedes Tamara
16-02-2014


Bibliografía : Colección Masaveu