domingo, 1 de mayo de 2016

SANTA ANA ENSEÑANDO A LEER A LA VIRGEN BARTOLOMÉ ESTEBÁN MURILLO

SANTA ANA ENSEÑANDO A LEER A LA VIRGEN  1650
Santa Ana enseñando a leer a la Virgen
óleo sobre lienzo 219 x 165 cm
Madrid, Museo del Prado



El tema, muy querido por los pintores sevillanos , alude a un episodio de la infancia de la Virgen extraído de los evangelios apócrifos . Los tratadistas de la época , entre ellos, Francisco Pacheco, maestro de Velázquez y autor del tratado de pintura más importante del siglo XVII , lo condenaron de forma unánime, pero no pudieron evitar que fuera muy apreciado por el pueblo de Sevilla .

Para su realización , Murillo introduce en el mismo espacio pictórico varios níveles de realidad . Por un lado, la realidad cotidiana de una madre que ha abandonado las labores de costura para enseñar a su hija. Por otro, un espacio arquitectónico de columnas y balaustradas de inspiración clásica que sitúan la escena en un lugar indeterminado , lejos en cualquier caso del ámbito doméstico. En tercer lugar, un espacio alegórico formado por dos angelitos que coronan a la Virgen Niña.

La gran  maestría de Murillo consiste en haber fusionado de forma armónica estos tres níveles de realidad . En el momento de pintar el cuadro circulaba por la capital andaluza una estampa de Bolswert tomada de la obra de Rubens Santa Ana enseñando a leer a la Virgen ,
del Museo de Amberes.

Parece más que probable que el telón arquitectónico del fondo y el conjunto de los ángeles , los tomara Murillo de la estampa del pintor flamenco . No obstante, y como será una constante a lo largo de su obra , el pintor sevillano no copia , sino que reinterpreta con libertad y  personalidad propias . En este caso , Murilllo suprime la figura de san Joaquín , esposo de santa Ana y concentra toda la fuerza del cuadro en el silencioso y reflexivo diálogo entre made  e hija. Contribuyen a crear una sensación de sosiego , serenidad  y armonía el uso de una paleta clara y una distribución de la luz homogénea y poco violenta , que llevó a algunos críticos a situar esta obra en los años setenta. Una pequeña flor de lis visible en el extremo inferior del lienzo indica que perteneció a Isabel de Farnesio, gran coleccionista de la obra de Murillo.

Mercedes Tamara
1-05-2016

Bibliografía : Murillo, Edit Biblioteca El Mundo