sábado, 6 de agosto de 2016

LA BELLA TIZIIANO

LA BELLA  1536
La Bella
óleo sobre lienzo 100 x 75 cm
Palazzo Pitti, Florencia 









La identidad de la modelo de este notable retrato ha sido largamente discutida .Para algunos investigadores es Elena Gonzaga, duquesa de Urbino , para otros Isabella d´Este , y para los menos una joven de Ferrara que en 1536 se radicó en el barrio veneciano donde vivía Tiziano.

 Sea como fuese, de lo que no hay duda es que esta elegante y lujosamente atavíada mujer es la misma modelo que posó que para otras dos obras maestras del artista :
La Venus de Urbino y Muchacha con pelliza .

La dama sobresale sobre un fondo neutro , presentada en un levísimo escorzo y con una fuerte iluminación que proviene de la izquierda . La luz baña toda la figura , de tal modo que la visión del espectador siente el influjo de varios imanes hacía donde centrar su atención. La belleza casi clásica del rostro , la mirada profunda , sensual e inteligente - complementada con una enigmática y leve sonrisa- la suavidad de la piel - obtenida con una pincelada larga y la impecable combinación de rosados y dorados que destaca en el amplio escote -y los delicados detalles en oro del vestido azul verdoso , realizados con un pincel breve y ágil , al igual que los adornos blancos de las mangas de terciopelo , a las que la paleta de Tiziano representa en un tono marrón rojizo . El artista tampoco ahorra detalles en estas anchas mangas . En sus pronunciados pliegues se concentran las escasas sombras que registra el cuadro


Mercedes Tamara ( autora )
6-08-2016

Bibliografia :ARTEHISTORIA 

lunes, 1 de agosto de 2016

MADEMOISELLE CAROLINE RIVIÈRE INGRES

MADEMOISELLE CAROLINE RIVIÈRE 1805

Mademoiselli Caroline Riviére
óleo sobre lienzo 100 x 70 cm
Museo del Louvre, París


En sus primeras obras, Ingres muestra con formas delicadas y a la vez llenas de fuerza,
la inseguridad de la hija de quince años de una célebre familia burguesa parisina . La posición rigida , la mirada soñadora y la ligera sonrisa le confieren juventud . Por otra parte , su grácil postura revela su condición de mujer sobre todo en una época en que la mujer ocupaba un lugar secundario con respecto al varón .



Si algo puede decirse de este retrato es que desprende frescura e inocencia. Ingres pintó el retrato de esta muchacha cuando tenía quince años, por encargo de su padre. El pintor realizó también el retrato de su madre, pleno de sensualidad y madurez




. En cambio en éste, todos los elementos tienden a poner de manifiesto el candor y la pureza de la muchacha. La joven había fascinado a Ingres y desgraciadamente murió ese mismo año de 1805 en que el artista la pintó.

 El vestido blanquísimo se acompaña de una boa de plumas de cisne, igualmente blancas. Los críticos rechazaron esta redundancia, porque la consideraban demasiado brillante. La figura se yergue perfectamente nítida contra un sereno paisaje de verdes y azules que refresca el ambiente. La mirada de ella es a un tiempo tímida y penetrante, jugando al juego de la madurez que se anuncia en una adolescente. El retrato resulta de los más logrados del artista.

La atmósfera de la situación se refleja en el velo de niebla que envuelve el paisaje de fondo de este precioso retrato.

Mercedes Tamara
1-08-2016

Bibliografia : ARTEHISTORIA