domingo, 18 de diciembre de 2016

GUARDIÁN ÁRABE MARIANO FORTUNY

GUARDIÁN ÁRABE 1863
Guardián árabe
óleo sobre lienzo 58, 4 x 49, 2 cm
The Tall Museum, Cincinatti, Ohio

De una ejecución nerviosa y brillante , caracterizado por los bellos efectos cromáticos , esta composición resume perfectamente las diferencias que existen entre la pintura marroquí de Delacroix y de Fortuny . Nos muestran sobre todo las divergencias entre los dos artistas, relativas a los objetivos estéticos : mientras Delacroix quería encontrar en el norte de África una antigüedad viviente , Fortuny evoca una realidad más tangible , más cotidiana , explotando una vena estética que, de acuerdo con los aires de su tiempo , resultaba una moda tan excitante como lucrativa.

Aunque parezca mentira , el tema oriental bebe también de la influencia de los maestros de género holandeses , redescubiertos fundamentalmente en Francia con el comienzo del realismo . en los años 1840- y que proporcionaron a pintores como Eugene Fromentin sus temas sencillos y sus discretas composiciones . Fortuny debe mucho a pintores como Fromentin y, al igual que el francés, siente una clara admiración por la escuela del norte , expresado con franqueza en un cuadro como este , en el que parece sustituir la elegante sobriedad de los interiores burgueses por el estallido del color oriental´

Muchos aspectos nos recuerdan estas influencias : la sencillez de la composición , la habitación interior y umbría, el gusto por el detallismo y los bodegones de objetos simples de la vida cotidiana , etc. La larga pipa refuerza el mensaje de languidez y sensualidad que se subraya a través de una cierta inmovilidad muy moderna , como la consistencia inmaterial y casi abstracta de la ambientación de este interior . El punto de vista interior demuestra la fascinación que ejercían sobre el artista los espacios de la habitabilidad - a veces inaccesibles -en los que se desenvolvía la vida cotidiana de sus personajes



Herrador marroquí 1863
óleo sobre lienzo 42 x 65 cm
Museo Nacional de Arte de Cataluña


Por lo que se refiere a Herrador marroquí , se trata de un tema al aire libre , con una composición muy sencilla , marcadamente horizontal y frontal que remata, en último término, con la ya conocida tapia blanca. Como siempre , el pintor " empuja " literalmente nuestra vista hacía el fondo por medio de varias diagonales - la pared en talud de la derecha ,
el grupo de burros, las gallinas . que forman un aspa , en cuyo centro se encuentra el protagonista de la escena : el herrador marroquí 

Ante el vasto espacio del fondo , los personajes están representados en un crepúsculo de penumbra , compuesto en semitonos : la escena capta el momento en que el hombre , situado ante un fila de borricos en una amplia plaza cerrada , coge la pata de uno de los animales para mostrársela al herrero que, acuclillado, se dispone a herrarla . Las gallinas pululan sin orden ni concierto por el lugar mientras, al fondo , se insinúan varias figuras ante la pared blanca , donde impacta una cegadora luz .

El cambio en el punto de vista - del interior al exterior. y la adopción de una visión frontal , le permite el placer de colocar a sus personajes delimitando espacios distintos, entre el soleado mundo que rodea a la tapia y a las figuras más en la sombra. Así parece que el cuadro ha sido dividido, mediante una diagonal que va de izquierda a derecha , en dos mitades de diferente color e iluminación. 

                                                                Mercedes Tamara
                                                                      18-12-2016

Bibliografia : Fortuny, Museo Nacional de Arte de Cataluña

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