domingo, 2 de octubre de 2016

EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA JOACHIM PATINIR

EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA 1519-1524

El paso de la laguna Estigia
óleo sobre tabla 64 x 103 cm
Museo Nacional del Prado, Madrid 




Esta obra maestra de Patinir perteneció a Felipe II quien pudo descubrirla y sentirse atraído por ella durante su visita a los Países Bajos entre 1549 y 1511.


El pintor se muestra en esta pintura como un excelente paisajista . La naturaleza , que en la pintura flamenca habría ido cobrando una creciente importancia , alcanza su punto más alto en Patinir, quien , con una original utilización del color , concede al paisaje un carácter casi de género independiente .

Plasma en esta pintura una vista panorámica , precedente del representado por los pintores flamencos en los siglos XVI y XVII . El tipo de paisaje que vemos en esta obra supone una novedad frente a los realizados en su tiempo.

Presenta el horizonte alto - al igual que en los primitivos flamencos , realizando un corte radical que permite observar la curvatura de la tierra en en horizonte , obteniendo así una visión en perspectiva , muy vinculadas con las teorías de la esfericidad de la tierra.

Lo más destacable de esta pintura es el ancho río que , desde el primer término se encamina hacía el horizonte y dividiendo el paisaje en dos zonas contrapuestas : a la izquierda , los Campos Elíseos y a la derecha el Averno . En el eje de la composición, en las azuladas aguas que separa el Paraíso del Infierno , destaca la figura del barquero , semidesnudo , con el cabello en desorden y la barba descuidada , que dirige la pequeña embarcación en la que aparece una figurita desnuda , que representa el alma del difunto. Caronte guía el alma hasta el punto en que ésta ha de elegir entre dos caminos . La posición de la figura indica claramente que se ha decidido por el Averno.

A la izquierda de la laguna un río serpentea entre las rocas a través de un paisaje boscoso , en el que se percibe una construcción fantástica a modo de fuente globular de cristal ,El camino difícil que conduce hacia el Paraíso se expresa no solo por los accidentes del terreno sino a través del simbolismo religioso que se deduce de la representación del gladiolo, el nenúfar o el coral de la orilla, que hacen alusión a la Pasión y muerte de Cristo, cuyo sufrimiento debe ser imitado por el hombre para lograr la Salvación. Su profunda emoción ante la naturaleza se percibe en el carácter naturalista y el preciosismo con que ejecuta los animales, los árboles frutales y la vegetación, que permite casi la identificación de las especies.

 Estamos ante una representación del Paraíso terrenal con la Fuente de la Vida, los ángeles y almas que vagan por el jardín. Motivos que parecen inspirados en textos visionarios medievales (visiones de Tundal y de san Patricio), en las que las almas son conducidas por los ángeles. La Fuente de la Vida, con los cuatro ríos, responde a las descripciones bíblicas del jardín del Edén en el Génesis y en san Juan. 

La ciudad del último término es, pues, una alusión a la Jerusalén celestial, destino final de los elegidos. En la orilla derecha, el camino fácil está representado en una cala que lleva a las orillas fértiles y verdes de la tierra, poblada con las mismas especies de árboles frutales que el huerto del Paraíso. En el primer recodo el canal desaparece a las puertas del Infierno custodiado por el monstruo de tres cabezas, el Cancerbero, perro guardián del Averno. Hacia el fondo se desarrolla un impresionante paisaje iluminado por el resplandor del fuego en el que se perciben seres monstruosos y se desarrollan los castigos.

 En esta zona es de señalar también la construcción fortificada a modo de torre circular, que presenta igualmente conexiones con El Bosco. El cuadro es, pues, una compilación de motivos de diferentes tradiciones iconográficas. Patinir, manteniéndose fiel a las representaciones de los juicios particulares y finales de la pintura flamenca, representa el momento en que el alma toma la decisión que determinará su salvación o condena

. Según el pensamiento medieval, el hombre con su libertad debía elegir entre la vida virtuosa o la pecaminosa. En último término podemos ver en el programa desarrollado por Patinir el concepto bíblico del «Camino», descrito por san Mateo, 7, 13-14: «Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición y son muchos los que por ella entran... ¡qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida, y cuán pocos los que dan con ella!».

 Patinir fundiendo pues metáforas bíblicas y clásicas consigue dar a la obra un sentido moralizante y escatológico. Mezclando lo real y lo simbólico, ofrece una imagen de meditación que parece anunciar al espectador para que se prepare para la hora de la muerte y siga el verdadero camino. Pero al margen de este simbolismo religioso, el óleo, de ejecución perfecta, se convierte en una pieza maestra en el tratamiento del tema mitológico en el que la luz, la prodigiosa gama cromática y la atmósfera anticipan las obras holandesas del siglo XVII


                                            Mercedes Tamara ( copia del libro  )
                                              2- 10-2016

Bibliografia : Mª Angeles Blanca Piquero López ( autora )
                     100 Obras Maestras del Museo del Prado 

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