jueves, 29 de octubre de 2015

JESÚS ENTRE LOS DOCTORES ALBERT DURERO

 JESÚS ENTRE LOS DOCTORES 1506
Jesús entre los doctores
óleo sobre tabla de chopo, 65 x 80 cm
Madrid Museo Thyssen Bornemizsa


Pintado por Durero en el segundo viaje veneciano. parece que el artista trabajó en él mientras se afanaba en la ejecución de la 
Fiesta del Rosario. Por la hojita que hace de plica en el libro que tiene en sus manos el sabio de abajo a la izquierda , en la que leemos la fecha de realización y la firma con el habitual monograma , el cuadro se llevó a término en cinco días.

Tras una esmerada preparación el cuadro se hizo a la primera : el color en capas muy finas , está aplicado con pinceladas amplias y fluidas, muy alejadas de la acostumbrada manera de operar , muy meticulosa del artista . Los personajes de la escena, de media figura , se recortan casi flotando ante  el fondo neutros. Los rostros malignos e inquisitoriales de los viejos sabios , algunos de los cuales manosean con arrogancia los textos de la Ley , rodean a la figura de Cristo adolescente , el cual no parece escucharlos siquiera . El centro de cuadro está ocupado por el remolino de las manos que trasladan el procedimiento de la disputa de la voz al gesto , con los dedos del más insolente de los doctores -una verdadera caricatura que semeja un dibujo de Leonardo -casi tocando en señal de desafío los de Jesús


Mercedes Tamara
29-10-2015

Bibliografia : Durero, Edit Biblioteca El Mundo 



1 comentario:

  1. Me gustaría hacer un comentario sobre éste cuadro.
    Siempre me ha llamado la atención ese grupo de cuatro manos tan juntas que ocupan el centro del cuadro (dos de Jesús y dos de uno de los doctores). Aunque se han dado distintas interpretaciones, a mi modo de ver ninguna justifica suficientemente tanto protagonismo dentro del cuadro ni lo forzado de alguno de los gestos.
    Finalmente, después de mucho mirarlas he llegado a la conclusión de que las cuatro manos están ahí apelotonadas formando una calavera.
    No es que sea demasiado evidente, pero yo creo que es intencionado. De ser así creo que justificaría mejor ese lugar tan destacado, como si el autor invitara al espectador a mirar un poco más allá.
    La posición del dedo índice de la mano derecha del rabino, junto con el hecho de que el dedo pulgar de la misma mano no sobresalga lo más mínimo, parecen marcar de forma intencionada la forma del cráneo. También el dedo meñique de la mano izquierda toma una posición forzada para contribuir a dar forma a la calavera. Con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda de Jesús y el índice de su mano derecha se daría forma a la cuenca del ojo.
    Este tipo de trucos o juegos tampoco sería tan extraño. Pintores como Leonardo, Pieter Bruegel el Viejo o Baldung Grien gustaban de esconder detalles en sus cuadros, con significados que no estaban a la vista de todos.
    El caso más parecido que se me ocurre es el trampantojo de la calavera que Hans Holbein el Joven pintaría años más tarde en su cuadro de Los embajadores. He de decir que ésta me gusta más, la de Holbein siempre he pensado que estropeaba el cuadro.
    Me gustaría conocer alguna opinión.

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