lunes, 6 de abril de 2015

LA BEATA CON LUIS DE BERGANZA Y MARÍA DE LA LUZ FRANCISCO DE GOYA

LA BEATA CON LUIS DE BERGANZA Y MARÍA DE LA LUZ 1795

La beata con Luis de Berganza y María de la Luz
óleo sobre lienzo 10,7 x 25, 4 cm
Madrid, Colección Arango



Doña Rafaela Luisa de Velázquez por su afición a los rezos se convirtió en " La Beata " de la casa de los Alba y, como muestra el cuadro , en sujeto apropiado de las bromas y de las travesuras de los niños , que vivían en el palacio madrileño de los duques . Rafaela era objeto de diversión del hijo del mayordomo de la duquesa , Tomás de Berganza y de la niña de color : Maria de la Luz , acogida y tratada por Cayetana como si fuera su propia hija . Los dos críos de la misma edad , han "atacado " a la vieja y unidos tiran de las faldas con fuerza. Y ésta, en vez de reírse , reacciona como si se tratara de un verdadero peligro para su equilibrio y deja caer su bastón para sujetarse a las mangas de un personaje que aparece de espaldas y que queda centrado en el borde del cuadro . Por su vestimenta negra se le ha identificado con el abate Pichurris, que aparece también de espaldas . La riña de la vieja es precisamente el motivo de la diversión de los pequeños , que con la complicidad se animan mutuamente a proseguir la maniobra.

Mientras el niño va vestido con un traje parecido a los que llevan los críos de los cartones para tapices de esa misma época, la niña luce un vestido blanco, a la manera de los trajes camisa , con una cinta roja, que hace juego con su collar y con sus brazaletes de coral . Sin duda, la niña repite el modelo que lleva la madre adoptiva .

La escena del cuadro que aquí nos ocupa, se desarrolla ,en un espacio indefinido y carente de alusiones a la rica y famosa decoración del palacio madrileño de la calle Barquillo. El fondo es oscuro quizás para indicar el oscurantismo de la superstición de la vieja , dirige aquí una luz cálida y abundante al entorno de los críos , sugiriendo de esta manera la alegría que se desprende de su inocente juego. Goya representa en esta anécdota la infancia como un episodio feliz y juguetón , que contrasta con la amargura de la anciana. A pesar de tratarse de una mujer casada , siguen en ella todavía vivas las infantiles ganas de jugar , como lo prueba la naturalidad con la que se desenvuelve.

Mercedes Tamara
6-04-2015

Bibliografia : Goya " La imagen de la mujer "

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