lunes, 17 de marzo de 2014

INMACULADA CONCEPCIÓN JOSÉ ANTOLINEZ


INMACULADA CONCEPCIÓN 1635-1675
Inmaculada Concepción
óleo sobre lienzo 203 x 140 cm
Colección Masaveu






El pintor José Antolinez nació en 1635 en Madrid , donde trabajaba su padre como reputado artesano carpintero al servicio de la corte, aunque la famila procedía de la villa burgalesa de Espinosa de los Monteros , donde figuraban en el padrón de hijosdalgos. Después de la fecha de su bautizo , el siguiente dato conocido es el de su boda a los dieciocho años con la hija de Julián González de Benavides, un pintor de los de entonces llamados " de tienda ". Tras la boda, Antolinez se establecerá por su cuenta , sin nunca abrir un establecimiento público , hasta que murió prematuramente con solo cuarenta años.





A las cortas noticias documentales sobre su vida se unen las facilitadas por Antonio Palomino, quien le perfila como un hombre vanidoso y sarcástico ( Palomino, 1986). De hecho, dice de él que " llegó a ser uno de los primeros de su tiempo ", cosa cierta, ya que el almirante de Castilla, destacado coleccionista madrileño de la época, contó con una de sus pinturas para su sala dedicada a los artistas eminentes españoles. El tratadista cordobés sitúa el aprendizaje de Antolinez con Francisco Rizi, hipótesis admitida por Diego Angulo por su semejanza estílistica ( Angulo, 1957 ), en tanto M Soria habla de la influencia de Jusepe Leonardo ( Soria, 1956 ). En todo caso, en Antolinez se percibe clara influencia de la generación anterior, así como de los venecianos que pudo conocer en las grandes colecciones madrileñas, e incluso de Velázquez , a quien admiró.




Cultivó diversos géneros, mostrando su maestría en el retrato, y se adentró en temas extraños para pintores españoles, como el retrato colectivo, la mitología o la pintura costumbrista, caso de su peculiar Vendedor de cuadros . Sin embargo, se especializó en pintura religiosa, sin duda condicionado por la mayor abundancia de encargos . Entre esta temática destacan sus Inmaculadas , de las que se conserva una veintena.




Antolinez estableció un modelo propio de la Inmaculada Concepción, evolucionando desde la pintada en 1658 ( Colección March ) , con más influencia de Cano , serena, frontal y con el recuerdo de Ribera en el gran manto ondeante, hasta las de su madurez , de gran barroquismo y de modelos muy definidos que difieren de los realizados por los otros dos grandes pintores de Inmaculadas. Se distinguen de las de Carreño en que no están de frente , tienen mayor flexibilidad y el manto se revuelve inflado por el viento . Mientras Murillo muestra , según Angulo, un rostro más seductor en la Virgen resultando más elegante. Pero las Inmaculadas de Antolinez ganarían en riqueza por su color y composición.




El tipo iconográfico creado por Antolinez se muestra en esta pintura en todo su esplendor: la Virgen coronada de doce estrellas y acompañada de la paloma del Espíritu Santo , muestra un rostro fino y leve sonrisa, bajando su mirada a la derecha . Sus manos se juntan con los delante con los dedos delante del cuerpo hacía su izquierda y la rodilla derecha se flexiona suavemente creando un suave contraposto subrayado por el movimiento vibrante de la túnica plateada y el manto azul . La figura se apoya levemente sobre el creciente de la luna, acompañada de querubines entre las nubes y los ángeles niños con los atributos de la Letania Lauretana ( palma, laurel, espejo, rosas, lirios, azucenas ) estando trabajadas con especial detalle las flores. El juego de colores azules, tanto en el cielo como en el manto, los plateados, el rosado de los angelitos o los leves toques malvas de las bocamangas y el ligero velo que fluye por delante , hábilmente enfocado por los juegos de luces , crean un efecto teatral. De todas las versiones conocidas es quizás la más arrebatadora, con los angelitos y querubines repartiéndose en mayor número por todo el espacio del lienzo y celajes en mayor movimiento. En su habilidad con los tonos azules denota su formación , lo que Palomino llamaba " tinta aticianada " así como su admiración por Velázquez en el uso de la platas y la factura suelta, unida a los recuerdos de Alonso Cano en los perfiles puntiagudos.




Esta Inmaculada se asemeja a la del Museo Nacional de Arte de Cataluña, que no está firmada y es de medidas escasamente inferiores. Se conservan otras variantes de este mismo modelo en el Museo del Prado y el Museo Lázaro Galdiano ( Madrid )


Bibliografía : Colección Masaveu





Mercedes Tamara
17-03.2014



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