sábado, 1 de febrero de 2014

VIRGEN CON EL NIÑO MAESTRO DE LA LEYENDA DE LA MAGDALENA


VIRGEN CON EL NIÑO 1490-1510
Virgen con el Niño
óleo sobre tabla 38 x 33,5 cm
Colección Masaveu







El gusto por la pintura flamenca tuvo gran arraigo en las élites castellanas al final de la Edad Media y en el primer Renacimiento. Buen ejemplo de esa preferencia fue la colección de la reina Isabel II la Católica, quien tuvo entre sus artistas favoritos a importantes pintores como Dirk Bouts o Rogier van der Weyden . Junto a sus obras, la reina poseyó también varias tablas de un pintor de identidad todavía desconocida , a quien el historiador Max Friendlànder bautizó en 1900 como Maestro de la Leyenda de la Magdalena . La historiografía todavía no ha acordado una identificación convincente para este pintor activo en Bruselas en el cambio de los siglos XV al XVI . Algunos investigadores apuntan a Pieter van der Weyden , hijo de Bogier y poseedor de uno de los talleres más importantes de la ciudad en su momento . Otros le identifican con Bernard van der Stockt, el sucesor de Roger van der Weyden como pintor oficial de Bruselas . Mientras , una tercera opción aboga por Pieter van Coninxloo, artista al servicio de Felipe II el Hermoso , duque de Borgoña y esposo de Juana I de Castilla.





Lo cierto es que el estilo de este artista está estrechamente vinculado a Rogier van der Weyden , si bien algunos de sus modelos también parece derivar de Robert Campin . Su nombre se debe a las tablas de la Magdalena de caza ( destruída, antes Berlin , Kaiser Friedrich Museum ) y de la Predicación de la Magdalena ( Filadelfia, Museum of Arts ) que en su día formaron parte de un conjunto de seis imágenes sobre la vida de la santa hoy disperso. Su estilo se caracteriza por la preferencia  por rostros anchos, ojos cuyos párpados superiores sobresalen y bocas con labios rojos y marcados. En algunos de sus personajes se han advertido además ciertos rasgos físicos hispanos que han hecho pensar en la posibilidad de un viaje del artista a la corte española, lo que justificaría aún más que entre sus coleccionistas estuviese la reina Isabel .




Entre las obras seguras de su mano se halla esta bellísima Virgen con el Niño, de apretada y cuidadosa factura . Se trata de una tabla circular de pequeño diámetro ,en el cual se recortan ambos personajes gracias a la sabía elección de un fondo negro . Sobre este resalta también los rayos dorados que emanan de las efigies de  María y el Niño . Este viste de rojo en alusión a la futura pasión de Cristo y va tocada con un pañuelo blanco con múltiples pliegues . Por su parte, Jesús está recogido en una sábana y aparece bendiciendo con su mano derecha mientras en la otra sostiene un lirio blanco y morado que simboliza su futura resurrección.




El cuadro parece derivar de un prototipo de Virgen con el Niño de cuerpo entero que pintó Robert Campin ( Fránckfort, Stadél Museum ) Debió de ser una pintura muy celebrada a tenor de las numerosas réplicas que se conservan , presentando varias de ellas un formato circular- una reducción por tanto del original a tres cuartos- tal y como ocurre en la tabla de la Colección Masaveu. Nuestro artista , planteó , seguramente por imposición de sus comitentes, dos modelos distintos : el primero copia con bastante precisión la composición de Campin de Fráncfort y presenta a la Virgen con el Niño alimentándose del seno materno. A esta tipología pertenece, por ejemplo, la Virgen con el Niño del Museo Nacional de Arte de Cataluña. En el segundo arquetipo la Virgen no amamanta a Jesús , sino que este aparece sobre su regazo y porta una flor.




La Virgen con el Niño de la colección Masaveu ha de entenderse dentro de la llamada " devotio modena " movimiento humanista que se desarrolló especialmente en los Países Bajos durante los siglos XIV y XV que propugnaban una relación más individual e interna con la divinidad . Esto trajo consigo la proliferación de toda una serie de obras de pequeño formato como la que nos ocupa. Estas, encargadas fundamentalmente por la pujante burguesía de la época , tuvieron como destino las estancias más privadas de sus viviendas , ya fuesen oratorios o incluso los dormitorios, presidiendo la cabecera del lecho. Ante ellas, en su íntimo recogimiento sus adinerados propietarios orarían y realizarían sus plegarias




Mercedes Tamara

1-02-2014



Bibliografia : Colección Masaveu

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