lunes, 10 de febrero de 2014

SAGRADA FAMILIA CON SAN JUAN BAUTISTA NIÑO JUAN ANTONIO FRIAS Y ESCALANTE

SAGRADA FAMILIA CON SAN JUAN BAUTISTA NIÑO 1665-1669
Sagrada Familia con San Juan Bautista Niño
óleo sobre lienzo 80 x 59 cm
Colección Masaveu







A lo largo del siglo XVII, en Madrid tuvo lugar una larga sucesión de pintores que, dentro de unos rasgos comunes despuntaron con una personalidad bien marcada e identificable. Uno de los grupos con mayor singularidad lo constituyen los artistas de la segunda generación del pleno barroco, activos a finales de la década de 1650. 




Todos ellos educados al amparo del " tronco común " constituido por el tándem de cabeza de la primera generación: Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizi, amalgamado en torno a la admiración por los grandes maestros venecianos y flamencos que nutrían la colección real . Además de rasgos estílisticos comunes, muchos han quedado unidos por una misma circunstancia biográfica dramática, pues algunos fallecieron en su juventud. 





El cordobés Juan Antonio de Frías y Escalante fue uno de los componentes de esa generación truncada , muerto con solo 36 años. Seguramente llegó desde su ciudad natal con una formación previa, pero sería el taller de Francisco Rizi donde alcanzaría un marcado neovenecianismo que sus coetáneos ya apreciaron , pues de algunas de sus obras se encomiaba que " verdaderamente parece de Tiziano ". 




Sin embargo, en sus pinturas es más reconocible el estudio de Veronés y Tintoretto,en especial en la aplicación desecha del óleo y su colorido suntuoso, aunque también absorbió las enseñanzas de Rubens en composiciones inspiradas en sus estampas. 







De biografía discreta y breve, como para la mayoría de sus compañeros de profesión su clientela preferente fueron las instituciones religiosas . Estas debieron de apreciar la persuasiva sensualidad de sus imágenes a juzgar por las numerosas obras referidas por las fuentes o afortunadamente conservadas. El convento que reunía buena parte de su obra fue el de Merced Calzada, en cuya sacristía desplegó una serie eucarística de interesante y variada iconografía, en la actualidad en el Museo Nacional del Prado.








Esta Sagrada Familia está considerada una de las principales obras de madurez de Escalante, en la que se reconoce su manejo ágil del pìncel , el contraste entre los colores densos, aquí predominantes en las telas , con zonas de tonalidades frías,como el celaje o las carnaciones de la Virgen. Además, el cuadro es una excepcional demostración de su habilidad narrativa. La apariencia sencilla de la escena encierra un contenido simbólico que excede el momento en el que una madre se rinde al sueño tras dormir a su hijo. Los personajes describen un círculo en torno al lecho en el que reposa Cristo, en quien concentra los gestos y las miradas. El orbe cristalino rematado por la cruz en el que se apoya el Niño rompe la inicial impresión de cotidianeidad, revelando su futura condición de salvador del mundo a través de la muerte. Igualmente el sueño de la Virgen supone una prefiguración de su Dormición. De forma que san José, aquí representado inusualmente por Escalante como un anciano , y el pequeño san Juan son testigos de una revelación silenciosa. La pincelada se acomoda perfectamente a esta poética , transmitiendo con sus calidades matizadas el efecto de ensoñación.








El origen de esta organización y tema se remonta a una composición más convencional de Carlo Veronés llegado al monasterio de El Escorial en la década de 1650 que Escalante copió tempranamente ( Museo del Prado ) El artista reordenó los personajes siguiendo el ritmo envolvente apreciable en otra de sus obras como el  Cristo muerto entre ángeles del Museo de Valencia. En cuanto a los personajes , el perfil de nariz picuda es reconocible en muchos cuadros del artista y recuerda modelos usados por Alonso Cano con quien Escalante tuvo una vinculación estética evidente y todavía por explicar.








El pintor cordobés realizó estos lienzos amables, de fácil transporte para clientes privados que demandaban escenas de la infancia de Cristo , ya con un sentido piadoso o por afán coleccionista. Esta obra se relaciona directamente con su 
San José con el Niño del Museo del Hermitage , con recursos expresivos análogos e idénticas referencias a un espacio lujoso : telas ricas, la columna y el pie escultórico del lecho . Esta peculiaridad invita a pensar en comitentes cortesanos, quienes además apreciarían los rasgos neovénetos tan propios de Escalante.








Mercedes Tamara
10-02-2014


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