domingo, 16 de febrero de 2014

LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO ABAD HIERONIMUS VAN AEKEN BOSCH

LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO ABAD 
Las tentaciones de san Antonio
óleo sobre lienzo 125 x 169 cm

Colección Masaveu







Al nombre de Hieronimus van Aeken suelen ir unidos los calificativos de extravagante y enigmático. Su particular universo figurativo , lleno de fantasías e imágenes desconcertantes, ha servido para todo tipo de especulaciones sobre posibles prácticas religiosas poco ortodoxas o como reflejo de una personalidad atormentada . Lo cierto es que sus datos biográficos dibujan a un pintor de vida poco emocionante, común en cualquier artífice en el Flandes de finales del gótico. 




Nació en el seno de una familia de pintores de origen alemán ( Aeken es la denominación de Aquisgrán en neerlandés ) que se remonta a su abuelo. los documentos presentan al Hieronimus perfectamente integrado en la estructura gremial artística de su ciudad natal , inicialmente ligada a su padre , Antonius.Hacía 1481 se casó con una joven adinerada, Aleyt van de Mervenne , y en 1486  fue inscrito en la cofradía de Nuestra Señora de la catedral de Hertogenbosch . Su rara presentación del pecado y el trasfondo moral de sus pinturas deriva en gran parte del ambiente piadoso que se preconizaba en ella, dentro de la Devotio moderna. Hacía 1500 su fama se había extendido, recibiendo encargos de personajes encumbrados como el duque de Borgoña, Felipe el Hermoso. 







Realizó imágenes religiosas al uso, pero sus obras más famosas son de marcado sentido moralizante, no exento de jocosidad, plasmado con desbordante imaginación y creatividad . En El jardín de las delicias ( 1500-1505 ) y El carro del heno ( cat 1516 ) , ambas en el Museo del Prado , eleva estos contenidos a una presentación antes reservada a las imágenes estrictamente sacras . Fue en los últimos decenios de su vida cuando firmó sus obras con el apodo de Bosch, con el que fue reconocido. A su muerte, la demanda de sus extraordinarias visiones de tono satírico no decayó , dejando profundo rastro en Pieter Brueghel y la pintura flamenca posterior . 




El coleccionismo de la obra de Bosch en España , donde es conocido como el Bosco, comenzó en fechas tempranas . Fue Felipe II el máximo coleccionista de su obra , seducido por su contenido ejemplarizante en clave religiosa. Por ello circularon numerosas copias y reinterpretaciones de sus característicos motivos que aparecen descritas en los inventarios de las colecciones del siglo XVII como " los sueños del Bosco ". 





En la tradición flamenca las representaciones de san Antonio Abad fueron un tema recurrente . El santo es ejemplo de vida retirada , considerado el fundador del monacato, pero sobre todo de superación de las tentaciones. Durante su reclusión para meditar fue visitado por los demonios , que buscaban torcer su entrega a la oración incitándole a la lascivia , la gula y todo tipo de vicios . Se trataba, por tanto, de un tema abonado para presentar tanto esperpénticas criaturas diablescas como las imposibles deformaciones humanas y animales propias de Bosco. Este lo abordó en diferentes ocasiones siendo el más elaborado e impactante el Tríptico de las tentaciones del Museo de Arte Antiga de Lisboa , del cual se hicieron multitud de copias y versiones de diversa fidelidad.





Esta obra se inspira claramente en la tabla central del tríptico lisboeta, de la que hace una reelaboración absoluta . Por ello, en la exposición de 1988 fue propuesta tentativamente como obra de juventud del Bosco, aunque posteriormente ha sido catalogada como obra de un diestro seguidor del maestro de´s-Hetogenbosch. En todo caso, siempre se ha destacado la extraordinaria calidad de la factura de la obra.





La imagen de san Antonio arrodillado está en parte tomada del modelo de Lisboa, si bien aquí aparece abstraído en la lectura piadosa y es confortado directamente por Cristo. La ambientación es un gran paisaje de tonos verdosos y azulados, la laguna cercana y el incendio de la ciudad que llena de humo el horizonte se incluyen, pero reinterpretados. También se desdobla la presencia del santo , que aparece en el aire atormentado por los diablos para evitar que rezara , hecho que en el tríptico se mostraba separado en una de las puertas.





El tropel de figuras del repertorio del Bosco también se emparentan con El jardín de las delicias como la mujer desnuda y la pareja que asoma de un fantasioso fruto horadado situado en las aguas . Los monstruos y los contados hombres que comparecen en el bullicioso cortejo simbolizan sobre todo la gula y la lujuría, pero también el peligro embotador de los sentidos de la música . La aparente inacción del santo, concentrándose en el rezo, fía en la ayuda de Cristo la superación de todos los vicios.





Mercedes Tamara
16-02-2014


Bibliografía : Colección Masaveu

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