lunes, 2 de diciembre de 2013

CASA , JARDIN Y NIÑA EN LA PUERTA ANTONI FERRATER I FELIU

CASA , JARDIN Y NIÑA EN LA PUERTA 1913
Csa , jardín y niña en la puerta 
óleo sobre lienzo 48 x 65 cm
Colección Thyssen Bornemizsa




En la obra de Antoni Ferrater abundan los paisajes sobre otros géneros pictóricos. Estos paisajes son estudios directos del natural en los que se demuestra la predilección del pintor por captar los efectos de la luz incidiendo en los escenarios naturales . De ello prueba el cuadro de la colección Thyssen Casa, jardín y niña en la puerta , en el que pintor se preocupa por recoger en la tela la vibración de la luz solar de un espacio al aire libre, su propia casa familiar , situada en la Travessera de  Grácia de Barcelona. Y en este acercarse a un mundo más familiar e intimo , no duda en pintar en él a Montserrat de Ferrater Llorach , una de sus hijas, quien a la sazón tenía 13 años . La inclusión de esta figura pintada con delicadeza exquisita completa la idea del sosiego y paz interior de aquel espacio que el pintor transcribe con un realismo no exento de poesía.




En esta composición la representación de elementos arquitectónicos no es un mero fondo compositivo , sino por el contrario, sirve para que el pintor pueda plantearse un amplio conjunto de problemas pictóricos . Para corroborar esta idea, basta observar el sutil tratamiento de los cristales de los balcones y ventanas que al funcionar como espejos, nos informan de que ante este elemento arquitectónico se alzan otros árboles que se reflejan en el balcón del centro, y que frente a él se abre el cielo azul , tal como lo confirma el azul- pensado y pintado con una sensibilidad nada fácil de encontrar- de las ventanas del lado izquierdo de la casa , que refleja la luz del cielo.




Los árboles y la fachada cierran la composición , con la intención de que se pueda marcar fácilmente el suave contraste de luz y sombra en el suelo del jardín. Ferrater adopta una perspectiva tradicional, situándose el mismo en el centro de un eje que le permite crear una ilusión espacial al tiempo que equilibra la escena . La progresión hacía la profundidad del campo pictórico se ve facilitada por la combinación de franjas verdes y ocres, de claros y sombras. En el centro de la composición aparece la niña vista de perfil, sentada en unos peldaños, atavíada con un vestido blanco. Se trata de una figura menuda que le sirve al pintor para humanizar aquel espacio, el cual sin ella, no tendría la misma fuerza ni el mismo sentido. Dos maceteros enriquecen decorativamente la obra a la vez que enmarcan a aquella niña ensimismada en la contemplación de una flor, aunque la inclusión de estos objetos va más allá de una simple representación , ya que permite al pintor representar sus azules reflejos en el blanco vestido. .




Todo ello muestra un significativo interés del pintor por la distribución y el tratamiento de la luz , ya que es sin duda en la transposición del espacio a través de la luz , donde reside el mayor interés de Ferrater. Y todo ello queda patente en esta obra en la que demuestra que su autor contempló no por parte aquel espacio natural que le servía como modelo pictórico , ya que entendió que era necesario darlo a conocer como un todo. Por ello tuvo que pintar la atmósfera que une los distintos elementos que conforman todo conjunto natural . Una unidad atmosférica que es sin duda alguna la esencia del verdadero naturalismo.




En lo que al color se refiere, Ferrater sigue en esta obra la fórmula que solía utilizar para conseguir juegos de equivalencias frescas y a la vez líricas, unos tonos ajustados para que ningún color desentone con otro. En el cuadro , las tonalidades encuentran su eco y su correspondencia: el blanco del vestido en la decoración y ornamentación de ventanas y balcones . La flor roja que contempla la niña en las otras flores del mismo color que se ven en el balcón principal de la casa , y el azul de los maceteros en los cristales. El pintor no olvida trabajar con los efectos que produce la proximidad de los colores complementarios, que hace que los rojos estallen entre unos verdes muy luminosos , y disfruta plasmando los efectos del sol que se filtra entre las hojas o cae sobre la fachada y el suelo. Y en todos ellos pone igual afán para lograr la armonía que pretende que impere en la obra.




En cuanto a la técnica, las delicadas gradaciones de verdes que se observan en primer término se han conseguido a base de pinceladas cortas, mientras que, para solucionar la fachada, el artista utiliza una pincelada larga,recurso que también le sirve para representar la intensidad de la luz reflejada en el suelo. Todas estas características nos revelan que se tratan de una obra muy meditada , aunque a simple vista puede parecer espontánea. Su análisis nos lleva a la conclusión de que Ferrater fue un pintor intimista , que supo expresarse con gran riqueza de matices cromáticos y lumínicos, aplicados a temas sencillos , de los que supo extraer los máximos efectos.




Como resulta patente a través de esta obra , Ferrater pintaba para resolver dos aspectos : la verdad de la luz y el color aplicados a una temática de apariencia plácida . Con esta pautas, el artista consiguió crear una obra dotada de una distinción natural , amable y reposada , que le valió un notable reconocimiento



Bibliografía ; " Del paisaje naturalista a las Vanguardias "Colección Carmen Thyssen

Mercedes Tamara

2- 12- 2013




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