jueves, 28 de noviembre de 2013

LA PLAYA DE SANT-AUBIN -SUR MER GUSTAVE COUBERT

LA PLAYA DE SANT-AUBIN -SUR MER 1867
La playa de Saint- Aubin sur-mer
óleo sobre lienzo 54 x 65 cm

Colección Thyssen Bornemizsa 





Este lienzo de tamaño más bien reducido presenta tres aspectos particularmente interesantes: combina una playa tranquila con marea baja y un celaje nuboso muy variado , una abrupta costa y una o dos personas al solaz y, finalmente, en primer  plano, dos niños, evidentemente pobres, que son los únicos seres vivientes sobre la playa y que a todas luces esperan una respuesta que ha de venir del pintor o del espectador . Si imagináramos la posición de éste, lo situaríamos frente a los niños, aunque a la altura de la dama del acantilado , es decir, por encima de la linea del horizonte. Por consiguiente, el pintor / espectador se sitúa en un punto desde el que abarca toda la escena , contempla el panorama en su conjunto y al mismo tiempo percibe cada detalle.



Si empezamos el análisis por los elementos más llamativos del cuadro, los niños descalzos y harapientos , se dirían que están pidiendo limosna ; la niña pelirroja se ha llevado una mano al pecho como en ademán de reverencia . La actitud implorante e inocente de estos niños sitúa la obra en la linea de las llamadas pinturas socialistas de Coubert, a las que hacía referencia 1868. No hay que tomar el término demasiado al píe de la letra , lo que el artista pretende es llamar la atención de la clientela burguesa de sus paisajes de playa sobre el abandono en que se encuentran los más desfavorecidos socialmente. Otro cuadro que trata de un tema semejante es La limosna de un mendigo en Ormans , pintado apenas un año después de la obra que aquí se comenta . En esta etapa de su carrera, renace en Coubert el interés que ya había manifestado por los personajes desidealizados, que pintaba tanto para expresar su sentimiento de la justicia como para provocar a los acomodados visitantes de las exposiciones del Salón de París , que temían el contacto con la gente de clase más bajas, salvo que dicho contacto se produjera de forma aséptica y siguiendo unas pautas establecidas . Recientemente hemos sabido que Coubert visitó Madrid en 1868 para volverse a acercar a la " gente llana " y a la pintura de género popular , pero con este viaje en el fondo hacía realidad una idea que ya tenía en mente desde hacía mucho tiempo, pues la idea de pintar mendigos o gitanos al parecer se remonta a la década de 1850.




La combinación pictórica de un tema social con un paisaje es totalmente insólita. Sin embargo, de forma semejante a como lo hiciera su otrora amigo , el filósofo Pierre- Joseph Poudhon ( muerto en 1865 ) Coubert pretendía recalcar que la política ha de hacer frente a la vida diaria . Por consiguiente, desea fundir la pintura de género con la historia ,ésta es una de las pretensiones estéticas fundamentales a `partir de la revolución de 1848. Su cuadro El regreso a casa de 1852 es un ejemplo temprano de ello . Sin embargo, incluso en la obra de Coubert , un paisaje de mar con resonancias sociales constituye un interesantísima excepción. En cambio, cada vez que aborda más los temas de la vida cotidiana . Aunque dos años antes había pasado algunas temporadas en las costas de Normandia , de moda por aquel entonces , en 1867 acepta la invitación de Fourquet , un químico parisino y visita la aldea de Saint Aubin ( Calvados ) cuya playa carece de toda pretensión .





En esta obra , Coubert nos lleva a una especie de romanticismo tardío , como lo sugiere el cálido sol de la tarde que ilumina la mayor parte de la playa . No hay acusación ni indicio alguno de conflicto social , el pintor se limita a iluminar con una tenue luz a unos infelices niños harapientos . Y hasta los realza mediante el triángulo ocre claro casi blanco, de la porción de arena sobre la que se sitúan . En cambio, esta superficie queda limitada por las sombras que arrojan los oscuros acantilados de la izquierda ( detrás de los cuales ha de situarse el sol ) y las zonas pardas de la playa a la derecha. Como consecuencia de ello, toda la composición presenta cierta ambigüedad . De hecho, en sus paisajes de la década de 1860, entre los cuales La playa de Saint Aubin sur-Mer constituye un destacado ejemplo. Coubert suele incluir zonas apacibles que alternan con las llamativas áreas de luz y de sombra. Además, insiste en la aplicación de materia, cuyo aspecto opaco contrasta con la transparencia de otras zonas, en este caso, las voluminosas rocas del primer término se contrarrestan con las delicadas pinceladas de la arena, los charcos de agua, las algas, los arenales y el movido celaje. Sin embargo, la superficie de las rocas y de las hierbas también es transparente. Este procedimiento opera como un factor autónoma




Mercedes Tamara
28- 11- 2013


Bibliografía : Colección Carmen Thyssen Museo Thyssen Bornemizsa , Madrid


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