sábado, 5 de octubre de 2013

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS LEONARDO DA VINCI

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS 1481
La Adoración de los Magos
óleo sobre tabla 240x 241
Galeria Uffizi, Florencia






En marzo de 1481, Leonardo comenzó a pintar La Adoración de los Magos . Los monjes del monasterio de San Dionisio de Scopeto ( en las afueras de Florencia ) se lo encargaron con el dinero de una dádiva .Debía representar la adoración de  los Magos y tenía que estar terminado entre dos y tres años después que se iniciara: por desgracia para la obra, durante en invierno de 1481 Leonardo se marchó a Milán y jamás regresó a Florencia. Es un cuadro inacabado , tan famoso por la maestría con que se ejecutó una parte , como su malogrado potencial . Aunque una mano posterior oscureció el bistré, el cuadro exhibe fuertes contrastes tonales en su primer esbozo, en el cual Leonardo distribuyó las luces y sombras de la composición. La Virgen y los Reyes fueron bien iluminados en tanto que la muchedumbre circundante quedó en penumbra.


El foco primordial del cuadro es la Virgen sentada que ocupa el centro del primer plano , sosteniendo al Niño ; a la izquierda y derecha se representa a los Reyes en genuflexión . A su alrededor , ascendiendo por la roca que tiene a sus espaldas, se ven muchos otros personajes, figuras a las cuales la escena al parecer les atrae como si fuera un imán ; miran, gesticulan y se asoman por la cima para contemplar a los personajes sagrados . Al fondo a la izquierda se divisa un amplio panorama con un edificio grande , pero en estado ruinoso y personajes a pie y a caballo. A  la derecha , otros jinetes se entrenan en el combate montado . La prevalencia de estos musculosos animales enzarzados en combate puede intentar transmitir las pasiones de la condición humana o las incontrolables fuerzas de la naturaleza.


El cuadro describe la historia de los tres Reyes, basándose en la narración bíblica. Guiados por la anunciación divina , alcanzaron Belén doce días después de Navidad . Su llegada para reconocer la divinidad del infante se hizo famosa como la Epifanía. Reverencialmente arrodillados , los Reyes de Oriente ofrecen tributo al Niño Dios en forma de oro, incienso y mirra. Con ello se simboliza el dominio de  Jesús, niño aún, sobre el mundo de los hombres. Las imágenes de la presentación de regalos al recién nacido eran extraordinariamente populares en Florencia, quizá porque los comerciantes interpretaban la escena como una justificación de sus propias ansias materiales. Jesús, al reconocer que los regalos regios son dádivas  dignas, da su aprobación a la posesión de riquezas. A la derecha se aprecian personajes de baja estofa: los pastores. Su presencia representa a las masas de esta populista religión. Sus expresiones de asombro, consternación y fe, son a la vez, un virtuosisimo ejemplo de la capacidad expresiva del naturalismo del pintor y una indicación de la transparente simpleza de los pobres.


El edificio a la izquierda representa el pagano mundo romano: su estado ruinoso simboliza el triunfo de la nueva religión, a la cual alude un establo apenas esbozado, al fondo de la parte derecha del cuadro . Los grandes pilares con los restos de majestuosos arcos quizá se refieran a la basílica romana de Majencio y Constantino. Cuidadosamente trazado, según los cánones geométricos de la perspectiva lineal, el edificio conforma el marco por el cual se mueve el séquito real . En la plaza se encuentran algunas mujeres ( quizás síbilas o antiguas profetas ) en tanto que bajo el vano de los derrumbados arcos deambulan personajes a caballo. Uno de ellos intenta frenar un caballo desbocado con un gesto que sugiere el dominio de la virtud sobre las pasiones brutales. En el teatral contraste entre la apacible Virgen y el Niño y la turbulenta actitud de la muchedumbre que los rodea se intenta plasmar el mismo efecto. Según la filosofía cristiana , los acontecimientos que se presentan también van a aportarles paz a ellos.




Sobre la colina detrás de la Virgen crecen dos árboles . Su prominente posición en el centro sugiere algún simbolismo. Uno es una palmera, representación de la victoria, con su grácil verticalidad es una metáfora de la Virgen , inspirada en El cantar de los cantares . El otro árbol no ha podido ser identificado , pero quizás sea una encina: las cruces solían hacerse con esta madera. Así, aunque Jesús, aparece en este cuadro como un feliz bebé, el árbol del fondo prefigura su muerte or crucifixión.


Mercedes Tamara
5 -10-2013

Bibliografía : Leonardo da Vinci , Edit Biblioteca El Mundo

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