lunes, 7 de octubre de 2013

EL CAMBISTA Y SU MUJER QUENTIN MASSYS

EL CAMBISTA Y SU MUJER 1514
El cambista y su mujer
óleo sobre tabla 70 x 68 cm
París, Museo del Louvre








Un hombre y una mujer están sentados en un banco enfrente del observador ; a sus espaldas una estantería con libros y diversos objetos. En el extremo superior derecho se ve un trozo de calle de aire holandés, con dos hombres que conversan. Es una escena poco corriente en la pintura del siglo XVI puesto que, en apariencia, se trata de una representación de tenderete u oficina de un banquero. El carácter abiertamente laico imprime a la obra un tinte claramente holandés ; en los Países Bajos las representaciones de la vida cotidiana eran un género propio. Pintado  con naturalismo, con cuidadosa atención a los detalles, el cuadro posee capas de significado en los esmeradamente escogidos movimientos, accesorios y espacios.



Los vestidos orlados con piel y los lujosos tocados nos dicen que sin duda se trata de una próspera pareja de la burguesía. No obstante, la moda de sus atavíos no encaja con lo cotidiano; es lo que estaba en boga en el siglo XV. El hombre cuenta monedas con su mano derecha , y en la izquierda sostiene una balanza. La abultada pila de dinero en primer plano nos anuncia que se trata de un banquero o prestamista. Presta toda su atención a lo que está haciendo y su mujer se lo mira preocupada. Está pasando una página de su ricamente iluminado libro de horas , breviarios, que las damas de alcurnia utilizaban para sus devociones ( y como símbolo de posición social ) El mostrador con un paño de fieltro está ligeramente inclinado y sobre él se ven diversos objetos : un pequeño espejo redondo, un juego de pesas, un montón de perlas y una vasija de vidrio veneciano.




Hay quien ve en el cuadro, siguiendo la censura moral de Erasmo, una satírica crítica de la vocación comercial de la sociedad holandesa. Sin embargo, algunos de sus matices sugieren que más bien se trata de un ensayo-casi un sermón- sobre el equilibrio tanto moral como económico . En el marco original había escrito : " balanzas y pesos justos tendréis " ( Levítico 19:36 ) Esta admonición del hecho de ser justos nos ayuda a contemplar a los personajes como gente corriente, trabajadora y honrada. Él pone su atención en lo que pesa . Su esposa levanta la vista de su libro de oraciones para observar los esfuerzos del marido para encontrar el justo equilibrio. En el libro es visible una estampa de la Virgen y el Niño; en el texto de la página anterior, en la " A " mayúscula hay una iluminación con una imagen del Cordero de Dios , referencia a Cristo y a su Resurrección .




En la imagen reflejada sobre el espejo , el espacio que ocupa el observador , se ve a un anciano con sombrero rojo, sentado en un breviario ante unas ventanas que enmarcan una elevada aguja de una iglesia. Como contrapunto , en la vista de la calle posterior, unos simplones hacen chanza. Los espacios claramente diferenciados de esta manera sugieren que el prestamista y su mujer ocupan el difícil terreno intermedio entre la insensatez y la virtud.




En las estanterías traseras hay una serie de libros y dietarios de contabilidad. Con cada uno de ellos se hacen asociaciones con el tema del cuadro. En la balda superior se ve un jarra de vidrio medio llena. La luz que ilumina su curva , aparte de mostrar la maestría pictórica de Massys , es una referencia a la pureza. Con un recipiente así representado se suele simbolizar la virginidad de María. : la luz atraviesa el vidrio sin romperlo . Lo mismo cabe decir del recipiente con tapadera a la izquierda del primer plano. Se trata de una alusión al agua de la vida; de una alcayata pende un rosario y, sobre la balda , se ve una manzana y un plato metálico chino. La cajita de abajo puede ser una manera de representar el mundo como el scrinium deitatis ( la caja de Dios ) . Esta combinación de jarra , rosario y cajita aparece en muchas pinturas renacentistas.




En el estante superior hay desparramados libros y dietarios . Algunos rebasan el borde. En el inferior , detrás de la cabeza del hombre hay otra balanza. Todos los objetos simbolizan algo: riqueza, influencia global, lujo, religión o comportamientos adecuados. Juntos muestran el modo en que la santidad y la rectitud pueden impregnar la vida cotidiana. Con este recurso, el cuadro pone de manifiesto dos aproximaciones al hecho de vivir: mundanal y espiritual. Le toca al observador encontrar el equilibrio entre las dos.





Mercedes Tamara

7-10-2013


Bibliografia : Arte toda la historia ,Edic Libsa

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