miércoles, 23 de octubre de 2013

BETSABÉ REMBRANDT

BETSABÉ 1654
Betsabé
óleo sobre lienzo 14,5 x 143 cm
París, Museo del Louvre




La historia de David y Betsabé fue utilizada por los moralistas contra los peligros de contemplar un cuerpo femenino desnudo, en la creencia de que la vista era, de todos los sentidos, el que tenía un efecto más directo e inmediato sobre la mente, sobre todo, en relación con la lujuría. En el siglo XVI ,los ilustradores alemanes y neerlandeses de la Biblia dejaron establecido el motivo de la joven sentada en un jardín con un pie dentro de una fuente , mientras que una sirvienta le lava el otro, como la iconografía de esta historia , que habrían de desarrollar después los pintores a lo largo del siglo XVII . Así, el propio Rembrandt se había inspirado en estos grabados en las dos ocasiones que había abordado esta historia previamente en 1632- cuadro que sólo se conoce por una copia antigua  ( Rennes, Musée des Beaux Arts ) y en 1643. La comparación de esas escenas con ésta que nos ocupa señala la evolución artística del pintor, así como la transformación de su proceso creativo en la década de 1650 cuando, a pesar de su agobiante situación financiera , no quiso amoldarse a los dictados de la moda clasicista frncesa que entonces empezaba a imponerse entre los coleccionistas holandeses, sino que continuó su evolución dentro de ese naturalismo que había venido desarrollando desde los comienzos de su actividad profesional en Amsterdam en 1631.

Aquí Rembrandt prescinde definitivamente de todo lo narrativo , de todo lo anecdótico, para plasmar la dimensión humana de la historia, que queda resumida en ese rostro ensimismado , tan distinto al desafiante de la escena pintada años antes . La representación está reducida a los elementos mínimos para hacerla identificable -la joven desnuda, la sirvienta y la carta- pero evitando todo lo que pudiera distraer la atención del desnudo que domina la composición.

El fondo tradicional del jardín con el palacio y la figura del rey ha sido sustituido por un espacio neutro, en una impenetrable penumbra y sin apenas profundidad , en el que ahora tan sólo es perceptible un rico tejido de brocado dorado-¿ un vestido?- que sirve de contrapunto al cuerpo desnudo de Betsabé, que está sentada con las piernas en paralelo al plano de la pintura y el torso ligeramente girado e inclinado hacía delante. El contrapposto de Susana y los viejos ha sido sustituido por un contorno conrinuo que no oculta el desnudo, sino todo lo contrario. Alrededor suyo, nada se mueve , todo está en calma . En suma, Betsabé parece estar expuesta para ser contemplada . 

En la esquina inferior casi camuflada del fondo, se encuentra la sirvienta . Al igual que en las dos versiones anteriores, esta sirvienta no es una joven -como en lo tradicional- sino una vieja. Bramsem ( 1950 ) quiso identificar como fuente para el grupo de la mujer y la sirvienta un grabado que reproducía un relieve antiguo incluido por Perrier en su libro Icones et segmenta ilustratium e marmore tabularum quae Roma adhuc extant ( Roma 1645 ) Pero también parece inspirada en Susana y los viejos de Tintoretto ( Paris, Museo del Louvre )  que quizá Rembrandt pudo haber conocido a través de algún grabado. El modelo que encarna a Betsabé se repite en otros cuadros de esos años como, Flora ,fechada hacia 1654. Tradicionalmente , se ha querido ver en ella a Henfrickje Stoffels, ,ama de llaves y amante del pintor, veintidós años más joven que él. Sin embargo, Shuijter considera que no se trata de un retrato sino de una representación de lo que era en aquellos años para Rembrandth el ideal de belleza femenino.

Mercedes Tamra
23-10-2013 


Bibliografía : Rembranth " Biblioteca El Mundo "

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