domingo, 29 de septiembre de 2013

VENUS, MARTE Y EL AMOR PIERO DI COSIMO

VENUS, MARTE Y EL AMOR  1500-1505
Venus, Marte y el amor
óleo sobre tabla 71x 179 cm
Museos Estatales de Berlín







La adulterina relación entre la diosa del amor, Venus y Marte , dios de la guerra, fue la más famosa comidilla del Olimpo clásico . Venus estaba casada con Vulcano, el feo y lisiado dios del fuego, pero bebía los vientos por el agraciado y atlético Marte. El cuadro no es una narración literal de su aventura amorosa. Es, más bien, una alegoría del amor y sus apaciguadores y lenitivos efectos.



La feliz pareja yace relajada sobre mantas y cojines extendidos en el suelo, rodeada por flores y arbustos de mirto ( símbolo de Venus ) Se trata de un verdadero locus amoemus, un idílico paisaje bucólico , en la literatura clásica, asociada al amor y al goce.
A la derecha, Marte dormita, con el brazo apoyado torpemente sobre el pecho mientras se pone de manifiesto que no está para nada. Enfrente, en una pose parecida , Venus se reclina sobre un cojín, mirando vaga y lánguidamente al cielo. Acoge contra su seno a un rollizo Cupido y un conejo blanco asoma el hocico sobre su sugerente cadera. En el plácido paisaje de fondo se ven patti jugando con la armadura de Marte. Alrededor del paraje donde los amantes descansan hay un seto de arbustos que protegen su intimidad . El contraste entre la improvisada pérgola y el abierto paisaje subraya la inmediatez del instante.


La sensual naturaleza de la obra contrata con otros pormenores: el autor pinta con detalle la textura del cabello de Venus y los zarcillos que sobresalen de su diadema de oro y perlas . El cuerpo de la diosa , cubierto únicamente por una tela transparente de color gris, está apoyado e inclinado de manera que el  observador pueda deleitar su vista. Los lujosos tejidos sobre los cuales se  reclinan los amantes , el verde pardo y las flores que los rodean , resaltan también el erotismo y sensualidad del cuadro. La mosca en la almohada de Marte y la mariposa posada sobre la pierna de Venus son dos buenos ejemplos de este tipo de táctil contraste . Al pintarlos de forma realista, Piero sigue la pretensión humanista heredera de las antiguas historias sobre la capacidad del arte para engañar. Ambos insectos subrayan la absoluta inmovilidad de los personajes, que junto al rubor de las mejillas sugieren que acaban de consumar el amor.


El tema amoroso es omnipresente en el cuadro. Las dos tórtolas ( pájaros asociados a Venus por su cariñoso modo de comportarse ) del primer plano, al lado de la armadura, se dan el pico. La presencia del conejo puede apuntar a la proximidad de las partes íntimas ( cunnus) de la diosa. La espada y la armadura tirada junto a los patti quizás tenga una connotación erótica ; se supone que la pareja ha terminado de hacer el amor.


Sin embargo, hay signos de que este plácido momento va a ser transitorio . Cupido mira a su madre con una extraña expresión en su rostro, algo que Vasari, en un texto de 1568 explica como la alarma del niño ante el conejo . Si pensamos que él era el dueño del cuadro, resulta raro que no analizase su gesto de señalar con el dedo en dirección al exterior de la composición detrás de Marte. Además, un putti del fondo, alarmado se da la vuelta movido por esa presencia exterior. Dos diminutos patti del fondo señalan y huyen .El pintor no aclara que amenaza ese locus amoenus, pero los cánones de la época dictaminaban un final trágico para el romántico idilio en el jardín del amor . El espectador educado se imaginaba a Vulcano descubriendo a los amantes, apresándolos en una red y exhibiéndolos ante los demás dioses. O quizá elcuadro sólo proclama la naturaleza transitoria del placer : cómo los balsámicos efectos del amor no son nunca duraderos


Mercedes Tamara
29-09-2013

Bibliografía : 1000 Obras Maestras de la Pintura, Edic Uffmann

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