sábado, 6 de julio de 2013

EL ORIGEN DEL MUNDO GUSTAVE COUBERT

EL ORIGEN DEL MUNDO 1866
El origen del mundo
óleo sobre lienzo 46 x 55cm
París, Musée d´Orsay






El origen del mundo de Gustave Coubert ( 1819-1877 ) es una pintura que desconcierta, sorprende y atrae la mirada del espectador , a pesar de su pequeño formato, quizás por la extrema contradicción que supone mostrar la parte más intima de una mujer en el marco del más completo anonimato de un retrato sin rostro. Este cuadro pintado en 1886 seguramente por encargo del diplomático turco Halil Serif , permaneció durante casi 130 años en colecciones privadas, oculto a los ojos del gran público. Haili Serif que llegó a ser Ministro de Asuntos Exteriores y más  tarde Ministro de Justicia, residía por entonces en París y trabo una estrecha relación con los ambientes más liberales.Fue el alma de un concurrido salón. Los columnistas de la sociedad de la época lo describen como " un príncipe de cuentos orientales (....) que hace honor a su origen turco a través de una generosidad desbordante y de su pasión por el juego y las mujeres.


Sin embargo, su inteligencia, su sensatez y su afición al teatro y a las artes le convierten en un parisino. Dejando de lado la velada xenofobía de estas palabras, cabe afirmar que la colección de arte de Halil Serif confirma el perfil expuesto en ellas. Entre sus obras favoritas había un gran número de pinturas eróticas de inspiración oriental. Poseía más de un centenar de cuadros de este tipo entre ellos El baño turco (1882) sin duda el más famoso que constituye una típica fantasía  occidental acerca de las delicias eróticas de Oriente vistas a través del ojo de la cerradura.


El coleccionista compró varias obras eróticas de Coubert, entre ellas la pintura de gran formato titulada El sueño ( 1886 ) y el pequeño cuadro que lleva por título  El origen del mundo. Ninguna de estas obras se expuso públicamente. El tesoro  artístico de Serif se conoció a través de una subasta tras la bancarrota que sufrió en el año 1888 .El origen del mundo se perdió nuevamente de vista, hasta que la famosa galeria Bernheim-Jeune la vendió en 1913 al pintor húngaro barón Ferenz Hatway de Budapest. Este ocultó ingeniosamente el polémico cuadro detrás de un paisaje El palacio de Blonay ( 1874-1877 ) pintado también por Coubert. El panel exterior de esta obra se podía abrir con una llave , con lo que El origen del mundo quedaba a la vista.




Después de los desórdenes y confusión de la Segunda Guerra Mundial, durante la  cual se cree que la obra estuvo en poder del ejército alemán y del ejército Rojo, Hataway la recuperó en 1947 y la llevó consigo a Paris. Ocho años más tarde , la vendió por un millón y medio de francos al famoso escritor y psicoanalista francés Jacques Lacan, quien la volvió a camuflar . La obra quedó oculta bajo una pintura esquemática del surrealista André Masson. Se trataba en realidad de una versión  libre de El origen del mundo que sólo podía ser reconocida por los entendidos.

Lacan conservó siempre la pintura bajo llave en su casa de campo. En su calidad de seguidor de Sigmund Freud se interesó por el significado de los cuadros y pudo estudiar las categorías de lo imaginario y lo simbólico, gracias en parte a los estrechos vínculos que mantuvo con los pintores surrealistas. Durante largos años no circuló ni siquiera fotos de la obra, la cual no estuvo presente en la gran retrospectiva de Gustave Coubert celebrada en el año 1977. Por todo ello, cada vez eran más los que disfrutaban de que existiera realmente el cuadro. Cuando los herederos de Lacan la vendieron al Estado francés, la pintura se exhibió finalmente  en el Museo de Orsay y perdió de este modo el aura de discreción y misterio que desde el principio la había rodeado.




Este cuadro representa un paso más en el descubrimiento del cuerpo femenino a la mirada del público, que se hizo cada vez más frecuente a finales del siglo XIX. La medicina moderna, la fotografía y el psicoanálisis estudiaron por primera vez, sin tapujos ni ñoñerías, la sexualidad y la sacaron del terreno de lo oculto y lo prohibido para convertirla en algo de dominio público.Con esta obra tan radical, Coubert se adelantó a su tiempo en la curiosidad por el cuerpo femenino y en la exploración de sus más íntimos recovecos . La naturaleza casi anatómica de la imagen y la desnudez absoluta siguen cohibiendo todavía en la época presente y una parte del público¡ y no deja de suscitar controversias y discusiones.



Courbet siguió reanudando con el desnudo femenino, a veces con una inspiración obviamente libertina. Pero con El Origen del mundo, se autoriza un atrevimiento y una franqueza que proporcionan al cuadro su poder de fascinación. La descripción casi anatómica de un sexo femenino no está matizada por ninguna artimaña histórica o literaria. Gracias a la gran virtuosidad de Courbet, al refinamiento de una gama de colores ambarina, El Origen del mundo se salva no obstante del estatuto de imagen pornográfica. La franqueza y el atrevimiento de este nuevo lenguaje no excluyen un vínculo con la tradición: de modo que la pincelada amplia y sensual, junto con la utilización del color, recuerda la pintura veneciana y, el mismo Courbet se reclamaba del Tiziano, de Veronese, de Corregio, y de la tradición de una pintura carnal y lírica.




El Origen del mundo, ahora presentado sin ninguna ocultación, reencuentra su debida plaza en la historia de la pintura moderna. Pero sin embargo, no deja de plantear, de manera turbadora, la cuestión de la mirada. 
Las cuestiones , siempre polémicas, acerca de dónde se debe establecer las fronteras del pudor y de la libertad personal , de cuáles son los deberes y las obligaciones del arte y de hasta dónde debe llegar la tiranía de la intimidad atestiguan la plena actualidad de este cuadro, incluso en nuestros días



Mercedes Tamara 
6 julio 2013


Bibliografía Coubert , Edic Taschen

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