viernes, 10 de mayo de 2013

SAN BARTOLOMÉ DE REMBRANDT

SAN BARTOLOMÉ 1657

San Bartolomé
óleo sobre lienzo 122,7 x 99,7 cm
San Diego, The Punam Fundations , Timken Museum of Art 






Los evangelios de san Mateo (10,3 ) , san Marcos ( 3, 18 ) y San Lucas ( 6, 14 ) y, Los Hechos de los Apóstoles ( 1, 15 ) mencionan brevemente a San Bartolomé entre los apóstoles elegidos por Cristo , sin añadir más información acerca de su vida . Algunas fuentes posteriores -entre ellas la monumental Historia eclesiástica de  Eusebio de Cesarea ( ca 275-339 ) del siglo IV-mencionan su actividad evangelizadora  en India , Persia, Egipto y Armenia, y las leyendas sobre la vida de los santos que se recogen en fuentes como el Martyrologium Romanum , fechado hacía el año 700, recogen una tradición según la cual Bartolomé fue desollado vivo en Armenia por  su labor de conversión . La fuente más popular sobre la vida de los santos es la  Edad Media , La leyenda dorada , compilada en el siglo XIII por Jacobo de la Vorágine ( 1230-1298 ) , dedicada al capítulo 123 a la vida de Bartolomé, donde se recoge, también de forma escueta , su martirio.


En el momento en que Rembrandt pintó este cuadro , la representación de los apóstoles se había convertido en una tradición firmemente consolidada en  las artes visuales . La imagen de Bartolomé con un cuchillo en la mano, símbolo  de su martirio, aparece en conjuntos escultóricos medievales y también en esculturas y pinturas durante el Renacimiento ; de hecho su representación más conocida  es la espeluznante visión del santo sujetando su propio pellejo que pintó Miguel  Ángel (1475-1564 ) hacía 1534 hacía el Juicio Final de la Capilla Sixtina.




Desde la segunda mitad del siglo XVI, la figura del apóstol Bartolomé a menudo  formaba parte de una serie de imágenes conocidas como apostolados, grupos  de cuadros o estampas que incluyen imágenes de los doce apóstoles y Cristo. Durante las décadas de 1650 y 1660 Rembrandt pintó numerosos cuadros-se conservan cerca de veinte- que representan a santos, la Virgen y Cristo, y que tienen un formato similar. Aunque no es seguro que Rembrandt pintara un  segundo apostolado en el sentido estricto del término , si parece que este tipo de serie influyó sobre su manera de concebir las imágenes de personajes sagrados. Como señala Arthur Wheelock en el estudio más completo dedicado a los cuadros de apóstoles de Rembrandth , los que pintó en las décadas de 1650 y 1660 son  menos uniformes de los que cabría esperar de una serie ; todos los cuadros que se conocen difieren de tamaño , estilo y ejecución. Algunos tienen atributos de  los santos y otros no, lo que les resta coherencia iconográfica . De ciertos santos hay varios cuadros y de otros no hay ninguno. Por esta razones, es difícil asegurar que algunas de estas obras formaran parte de una serie. En el caso del cuadro que nos ocupa , no se puede asociar a ninguno de los otros apóstoles que se conocen, y es posible, por tanto, que no formase parte de ninguna serie.



No es raro encontrar en la obra de Rembrandt grupos de cuadros que tienen relación entre si, pero donde no existe la unidad que se puede esperar de una serie . Así sucede, por ejemplo , con los cuadros dedicados a la Pasión de Cristo fechados en la década de 1630, cuando el artista , a lo largo de quince años, pintó varias escenas que guardan similitudes entre sí en cuanto a concepto,estilo y tamaño , pero donde también existen excesivas diferencias para considerar que se trata de una serie.




Aunque Rembrandt no se sentía obligado a completar grupos de cuadros que tuviesen una unidad y coherencia total, si realizó conjuntos en los que existe  cierta unidad temática y estilística, como sucede con mucho de los apóstoles. Esto le permitía pintar figuras aisladas en su monumentalidad y su pensamiento, y al mismo tiempo dotarlas de cierto contexto narrativo. Aun sin llevarlo hasta  sus últimas consecuencias , el concepto de serie sin duda existía en la mente  de Rembrandt en el momento de concebir algunas imágenes.




Entre los aspectos más notables de este cuadro está la monumentalidad de su  figura, que es expresión de la grandeza moral del santo. El poderío físico de  este personaje bíblico tiene algo de gravedad clásica , una cualidad que es inusual en la obra de Rembrandt -es inusitada incluso entre sus otros cuadros de apóstoles- Otros aspectos de la imagen son más típicos del pintor : la escena prácticamente monocroma, con una gama de colores que se reduce a poco más de una variedad de tonos pardos. La frescura y la energía de la imagen emanan de la vivacidad de la ejecución , que hace que la pintura reverbere con fuerza ante nuestros ojos y  nuestra mente.


Mercedes Tamara 
10 -mayo-2013


Bibliografía : Rembrandt " Pintor de historias " edic El Viso

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