domingo, 3 de febrero de 2013

ADORACIÓN DEL NIÑO EN EL BOSQUE FRA FILIPPO LIPPI

ADORACIÓN DEL NIÑO EN EL BOSQUE 1458

Adoración del niño en el bosque
pintura al temple sobre madera 126,7 x 115, 3 cm
Berlin, Sraatliche Museen zu Berlin





Este pintor es uno de los discípulos más importantes de Massaccio . En 1421 entra en el monasterio de Santa María del Carmen en Florencia, donde observa el proceso de creación del ciclo de frescos de la Capilla Brancacci . La impresión que aquello le produjo se refleja  en su primera obra, los frescos del claustro del monasterio ( 1432 ) , que solo se conservan  en forma fragmentaria ; estos se caracterizan por la plasticidad de sus figuras y el afán de individualización.


La Madona de Tarquinia
( Roma, Galleria Nazionale ) que data de 1437, todavía nos recuerda en la clara articulación de los cuerpos , la tabla central del retablo de Masaccio en Pisa. En los años cuarenta el estilo se hace más complejo y desasosegado ( Anunciación , Florencia, San Lorenzo ) . Aquí se encuentran las raíces del estilo de su gran discípulo Botticelli. Los frescos del coro de la catedral de Prato ( 1462-1465 ) que Lippi aceptó realizar en lugar de Fra Angélico, suponen el punto culminante de su evolución artística.


El banquete de Herodes. Danza de Salomé  1460- 1464





Gracias a ellos ,Lippi ocupa un lugar entre los pintores de frescos más destacados de su época. En 1458 era capellán del monasterio de Santa Margarita de Prato, pero tuvo que abandonar la orden por algún tiempo debido a su relación con la monja Lucreta Buti, de la que tuvo un hijo, Filippino ( nacido en 1457 ) que sería discípulo y colaborador de Botticelli .


 Al final de su vida Lippi pinta numerosas represntaciones de la Adoración , siendo la más famosa la de la capilla del Palazzo Medici   ( actualmente en Berlín, Gemäldegalerie) ) .El ambiente de fábula , conseguido  por medio del contraste de luz y sombra, la abundante utilización del dorado y los magníficos tapices de flores, dan a la tabla una calidad pictórica que constituye uno de los mejores logros  de la época.


Al igual que Santa Brígida, María adora al Niño, que yace desnudo sobre el suelo, Sin embargo, falta el establo o la caverna, , San José y los pastores,el buey y la mula. Si, en su lugar, aparecerán un Bautista joven ensimismado y San Fernando de Claraval , observando la escena, se advierte que se trata no de la historia, sino de un cuadro de devoción , en el sentido más  literal del término El bosque de fantástica profundidad, cubre el carácter anticuado del paisaje .Causa un efecto de cuento, pero también contiene una llamada seria a la conversión ; según  las palabras del Bautista , el Reino de Dios está próximo y el hacha se cierne sobre los árboles: el pintor del convento incluso ha firmado sobre ella.




Mercedes Tamara Lempicka

3 -02-2013



Bibliografía " 1001 Obras de Arte que hay que ver antes de morirse

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