domingo, 29 de julio de 2012

LA VIRTUD VACILANTE DE JEAN BAPTISTE GREUZE

LA VIRTUD VACILANTE 1775
La virtud vacilante
óleo sobre lienzo 79x61 cm
Múnich , Bayerische, Staagemäldesalummlungen , Alte Pinakothek




Greuze fue el sexto hijo de los nueve que engendró un techador. Su padre quería que fuera arquitecto , pero Jean- Baptiste , dotado para el dibujo, logró imponerse y finalmente en 1749 fue enviado de aprendiz al taller del pintor Charles Grandon en Lyon. En 1750 se trasladó a París y a partir de 1755 estudió en la Academia  con Natoire. Un viaje a Italia del que regresó dos años más tarde , no produjo  gran efecto sobre su evolución artística. Con su pintura costumbrista , Greuze respondió al gusto de un público cansado de la frivolidad del rococó y que exigía de la pintura un nuevo mensaje moral. Obras como El ciego engañado , El paralítico cuidado por sus hijos, La amada madre, El hijo ingrato y El hijo castigado  merecieron las alabanzas del influyente crítico Diderot , Que veía en ellas una" pintura mural y contribuyó de manera decisiva a su difusión . El papel de Greuze en la pintura podría compararse al de Jean-Jacques Rousseau en la literatura. Aunque presentó su solicitud de admisión en la Academia con un cuadro histórico, sólo fue aceptado como pintor costumbrista , lo cual se tomó como una gran ofensa Mientras que su pintura costumbrista fue adquiriendo cada vez más rasgos heroicos propios de los cuadros históricos y sigue ofreciendo problemas a la crítica actual, sus retratos han sido siempre apreciados.


" Dejad que la moral hable en la pintura " escribió en 1763 el gran crítico de arte DenisDiderot . Y esta aspiración la vio cumplida en la obra de Greuze En un lienzo como La virtud vacilante, el espectador actual observa una delicadeza erótica tras un leve velo de gazmoñería moral.

Esta contradicción se desvanece si se interpreta correctamente el concepto de  moral de Diderot :éste no postulaba la renuncia total a representar los atractivos sensuales, sino que reivindicaba un sentido , un mensaje, que no que no se limitara a la autorrepresentación de lo sensual , que había dominado magistralmente Fragonard. El conocimiento de los grabados holandeses y flamencos proporcionó a Greuze el vocabulario iconográfico para la composición de sus cuadros . Símbolo tradicional  de lo efímero , el reloj en la mano de esta joven de trazos infantiles hace referencia a la fugacidad o inconstancia de los placeres amorosos , con los que se caracterizan como falsa felicidad.

Lo particular de Greuze reside en haber convertido el atractivo de un pecho semidescubierto en el  pretexto para el título del lienzo , narrado por la cama desordenada , el corsé aflojado, las labores negligentemente abandonadas , los cinturones y cintas revueltos, y sobre todo la carta, una carta de despedida del amante. 

Mercedes Tamara 
29 julio 2012


Bibliografía : El Rococó, Edic Taschen