martes, 4 de octubre de 2011

RETRATO DE TILLA DURIEUX DE MAX OPPENHEIMER

RETRATO DE TILLA DURIEUX  1912


Retrato de Tilla Durieux
óleo sobre lienzo 95,5 x 78,9 cm
Viena, Leopold Museum









La actriz de origen vienés Tilla Durieux ( 1880-1971 ) cosechó grandes éxitos a partir de 1903 en los escenarios de Berlin , entre los que cabe destacar el Deutsches Theater. Después de divorciarse del que fuera su primer esposo , el pintor Eugen Spiro ( 1874-1972 ) , en el año 1906 , contrajo matrimonio con el conocido editor y galerista Eugene Spiro ( 1871-1926 ).Varios pintores, entre ellos Renoir tuvieron ocasión de pintar retratos de de la extravagante, pero seductora diva del teatro. Fue también Paul Cassirer quien promovió el contacto con el pintor vienés Max Oppenheimer . 


En su primera época de Viena , Oppenheimer frecuentó el círculo de expresionistas vieneses . Era amigo de Egon Schiele ( 1890- 1918 ) y desde el punto de vista del estilo ,sus imágenes mostraban una enorme similitud con las de Oskar Kokoscha ( 1888-1980 ) . algo que hizo que este le dirigiera numerosas y encarnizadas críticas acusándole de plagio . Ya en 1911 , Oppenheimer pasó la mayor parte del año en Münich y, en esa época presentó su primera  exposición en solitario en la Moderne Galerie Tanhauser.


 Oppenheimer se mostró profundamente impresionado con la obra de Delaunay para acentuar la expresividad de sus obras. Sobre todo en el Retrato de Tilla Durieux pintado en 1912 asistimos a una impresionante combinación de tendencias cubistas y expresionistas . Por un lado, conecta con los retratos expresionistas de su etapa en Viena , en tanto presenta a la actriz de forma fría y distante ante un espacio abstracto. 


El pintor rodea a la figura de un halo de luz y realza hasta el punto los expresivos gestos de de la mano, que crea la impresión de un movimiento de danza. Aureolas y gestos son recursos que Schiele también empleaba con frecuencia en sus cuadros de aquel entonces . Por otro lado, el retrato de Tilla Durieux se aprecía de forma clara las incursiones de Oppenheimer en el vanguardismo francés.


En la superficie dinamizada y quebradiza del vestido y en la conformación del fondo , que se revela como un tejido cristalino , se observan todos los rasgos claramente cubistas. La mezcla sorprendente cauta de colores grisáceos y marrones corresponde en parte al colorido que se encuentra en los retratos de Schiele , pero , a su vez, encaja perfectamente en el recato en cuanto al uso de colores que caracterizan los primeros cuadros cubistas de Braque o Picasso

Mercedes Tamara Lempicka 
4 octubre 2011



Bibliografía : Retratos de la Belle Epoque

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