jueves, 15 de septiembre de 2011

MÁSCARAS NEGRAS CONTEMPLANDO A UN TITIRITERO NEGRO DE JAMES ENSOR

MÁSCARAS NEGRAS CONTEMPLANDO A UN TITIRITERO NEGRO  1878
mácaras negras contemplando a
un titiritero negro
Óleo sobre lienzo 115 x96 cm
Colección particular




La obra del belga Ensor experimentó un cambio decisivo hacía 1886 y en los años posteriores a éste , cuando este pintor y autor gráfico retocó un grupo de 31 dibujos que había realizado años antes : y lo hizo de tal modo que el tema y la presentación formal cambió repentinamente de lo real a lo irreal . De lo figurativo surgen seres de fantasía  fantasmas exóticos y monstruosos que recuerdan la tradición flamenca de siglos atrás ,los temas transidos de lo demoníaco y de humor fúnebre de El Bosco o Peter Bruegel el Viejo.


Los cambios a los que hemos hecho referencia marcan el momento en que el pintor Ensor deja atrás los comienzos académicos y la pintura de tonos oscuros , para volverse hacía un modo que, en gran medida, anuncia el arte moderno y que no permite clasificar al artista en ninguna categoría estilística usual. Si se le considera simbolista , como es lo usual, entonces fue sin duda uno de los  simbolistas más geniales y progresistas.


Desde este momento, Ensor dejó de lado la imitación de la realidad , concibió su mundo de fantasía como espejo de la insondabilidad de la persona humana, esas figuras de muecas , aquellas máscaras  y esqueletos en acción , cuyo excéntricismo, pero también cuyos delicados colores hicieron célebre al belga ya en vida.


La Historia del Arte ha dado a Ensor un lugar como " pintor de máscaras " , lo cual en realidad supone una inadmisible reducción , pues su inmensa obra -unos 900 cuadros , 4000 dibujos y 133 grabados, así como algunas litografías -conoce desde un principio los más diferentes temas. Con todo, además de los esqueletos , las máscaras macabras se cuentan entre sus creaciones más características.


Estas últimas se han mezclado también en el cuadro en el que el papel principal corre a cargo de un titiritero negro . El cuadro lo comenzó  Ensor durante su época de aprendizaje en Bruselas y demuestra en amplias zonas la tradición académica : una pintura de tonos similares ,un espacio en perspectiva , un " atleta moderno " que se hace cargo del papel de un desnudo posado ( exótico ) . Al parecer imita un  malabarismo con la barra para equilibrarse en las  manos : es la  diagonal que domina el cuadro, en cuyo extremo un papagayo " presenta " el modo en que se ha de hacer el equilibrio , con  innata soberanía.


Hacía 1890 , Ensor añadió la tortuga y una lámpara de petróleo en el primer plano, así como las máscaras de colores que gritan haciendo muecas  que " invaden " el espacio interior desde la derecha . Parecen mirar , como figuras grotescas desde una ventana , el titiritero, es decir ; al motivo académico que anteriormente constituía el núcleo del cuadro . Estas figuras artificiales, estas máscaras ofrecían ahora la posibilidad de presentar colores artificiales ( llamativos, sin mezcla ) , con un colorido ilimitado , autónomos y sin estar ya vinculados  al valor de la representación , colores que- a diferencia  del tono usual- " de galeria " - se convierten en escenario  de la luz ( de ahí el papel tan principal que desempeña el blanco pálido en la innovadora paleta de Ensor ) . El  contraste entre la pieza académica y naturalista y la radical ruptura con las reglas pictóricas tradicionales proporciona a la composición un irritante efecto de distanciamiento.


Mercedes Tamara Lempicka
15 septiembre 2011



Bibliografía :  1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo

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